Félix VALLINA
Para Fernando Manteiga, vocal de escalada del Club de Montaña Ensidesa, no existe ninguna duda: «El Naranjo de Bulnes es el pico español por excelencia; todo aquel que quiera ser alguien en el mundo de la escalada tiene que enfrentarse a su cara oeste». Y es que a Manteiga le hacen los ojos chiribitas cuando habla del Naranjo. El idilio entre la gran mole de roca y el experimentado montañero comenzó hace más de dos décadas y ayer, en exclusiva para los asistentes al Club de LA NUEVA ESPAÑA de Avilés, Manteiga fue capaz de recrear las vías clásicas de las cuatro paredes de la montaña a través de vídeos y fotografías de su trayectoria personal en el Naranjo.
«La primera vez que subí al Naranjo lo hice por la cara este, por la vía Cepeda. Para mí fue un gran salto, pero sólo el primer contacto con una montaña con un montón de dificultades», explicó Manteiga. No en vano, «ahora para mí es como un paseo, pero, como en todas las facetas de la vida, la primera vez te suele quedar grabada», señaló. Eso fue hace más de 20 años. «Como se puede ver en la fotografía yo todavía era muy joven», bromeó el montañero.
Con el paso de los años Fernando Manteiga ha perdido la cuenta de las veces que ha estado en el Naranjo, pero, al igual que la primera, la última también se la guarda en su cajón de los buenos recuerdos. «Ascendí por la cara oeste, por las vías Murciana y Rabadá-Navarro, que tienen muchísima complicación», aseguró. Entre las muchas anécdotas vividas en el mítico Naranjo de Bulnes. Manteiga recuerda de forma especial la vez que ascendió la cara oeste por la vía Sagitario. «La noche anterior no dormí pensando en lo que iba a hacer y cuando bajamos no podía casi ni andar de los calambres, fue una experiencia bastante dura», reconoció.
Durante su charla, bajo el epígrafe «Cara a cara con el Naranjo de Bulnes», el montañero quiso recordar a los muchos compañeros de cordada que lo ayudaron en sus aventuras y también animar a los «aspirantes» a subir «a una montaña de auténtica referencia».