Myriam MANCISIDOR
Violeta Garrido es sevillana y suma trece años. Pese a su juventud ya utiliza la verborrea que caracteriza a los políticos: habla alto, como queriendo convencer. Garrido es una de las participantes en el I Encuentro entre autonomías de consejos municipales de participación infantil y adolescente que se inauguró ayer y se desarrollará en Avilés hasta mañana, miércoles. Participan, en total, 45 jóvenes de entre 12 y 16 años que podrán en común sus planes de trabajo. El objetivo del encuentro es aunar diferentes puntos de vista que serán la base del Plan Estratégico Nacional de Infancia y Adolescencia. Violeta Garrido lleva tiempo involucrada en movimientos sociales y de ocio. «Esta experiencia me parece estupenda porque posibilita que que participen todos los chicos y que los ciudadanos nos comprendan y nos escuchen», sentenció esta joven, que confesó: «De mayor me gustaría ser política, tal vez alcaldesa». Su voz representa, por ahora, a los jóvenes sevillanos.
Cristina Rubia tiene diez años y las ideas también muy claras. Esta avilesina forma parte del grupo municipal de participación infantil de Avilés, que estos días ejerce de anfitrión en las jornadas. «Si estamos aquí es porque queremos que a los niños se nos oiga», reconoció. Su compañera Lydia Macías, añadió: «En Avilés, por ejemplo, hacen falta más cosas para los niños, más actividades». El gobierno local aprobó precisamente y por unanimidad el pasado 17 de junio crear el consejo municipal e Participación Infantil y el reglamento para su regulación. La intención de la concejalía de Servicios Sociales que dirige Purificación García Villadonga (IU) es dar voz a los más pequeños.
A la apertura del I Encuentro Interautonómico acudieron además de la edil de Servicios Sociales, la consejera de Bienestar Social, Noemí Martín; la alcaldesa de Avilés, Pilar Varela; la directora de Infancia y Adolescencia, Gloria Fernández y el presidente de Unicef Asturias, Ángel Naval. «Con la promoción de espacios y estructuras estables de participación infantil y adolescente y dotándoles de las herramientas adecuadas para canalizar una participación real, comprometida y responsable conseguiremos abonar el camino para que en el futuro estos niños formen parte activa en los procesos sociales de su comunidad», manifestó Martín.
Pero la voz la tenían ayer los más jóvenes en Avilés, que fueron los que protagonizaron los discursos que se pronunciaron en el auditorio de la Casa municipal de Cultura. Enrique Ocaña, de 17 años y procedente de Rivas (Madrid), manifestó: «Esta es una buena experiencia y creo que puede ser enriquecedora. En mi caso ya he participado en más actividades y me gusta conocer gente, por lo que esta idea me parece estupenda». Dijo también: «Gracias a este tipo de iniciativas cada vez se nos escucha más a los jóvenes». Para Ocaña, contribuir al bienestar de los jóvenes es una satisfacción, pero el mundo de la política no le atrae. «Pensé alguna vez la posibilidad de dedicarme a la política pero no me gusta demasiado, los políticos cuando meten la pata la meten hasta atrás», concluyó el joven madrileño.