Luanco,
Illán GARCÍA
Todos los veranos surge en Luanco el mismo debate: la falta de aparcamientos y el denominado «caos circulatorio luanquín», que vuelve este año con fuerza jaleada por la peatonalización de algunas calles. La villa de Luanco, en temporada estival, ve triplicada su población, suele pasar de los cinco mil habitantes a los quince mil, y cada día de playa se generan importantes atascos en la avenida del Gayo y calles adyacentes por el alto índice de visitantes. Eso ha llevado a un grupo de vecinos a reclamar la habilitación de aparcamientos públicos en diversas zonas de Luanco y a impulsar las plazas de estacionamiento para motocicletas. Según estos vecinos, la villa gozoniega aún carece de aparcamientos para vehículos de dos ruedas cuando en otras ciudades se impulsa la utilización de motos para evitar colapsos de tráfico indeseados, entre otros asuntos. Por su parte, el Ayuntamiento ha habilitado un aparcamiento público junto a la nueva Casa Consistorial, que no colma la necesidad de plazas en la capital del concejo. También está dispuesto otro parking público en Peroño que da servicio, principalmente, a los turistas playeros.
Estos residentes luanquinos desean también que se reordene el tráfico. El colectivo denuncia que, al margen de los problemas ocasionados por un «mal diseño» de las entradas principales a Luanco, «que hace que muchos visitantes se pierdan y decidan acudir a otras localidades», se añade ahora «la caótica circulación» dentro del casco urbano de la villa. Esta situación provocada, en cierta medida, por la peatonalización de varias calles, no ha hecho más que aumentar los problemas de tráfico ya existentes en Luanco, según los vecinos. «Y eso que todavía estamos empezando el verano», aseguró un luanquín en plena calle Ramón y Cajal.
Por otra parte, los residentes también aseguran que los bordillos de las nuevas aceras de la renovada calle Marcelino Rodríguez no son suficientemente altos como para dar seguridad a los viandantes. Estos inconvenientes, además, se acrecientan cuando algunos comerciantes tienen dificultades para acceder a sus locales, lo mismo que ocurre con los residentes que quieren dejar sus coches en sus garajes de calles peatonales, denuncian los vecinos. Por el momento, el Ayuntamiento ha peatonalizado la calle San Juan, Ortega y Gasset, Salvador Escandón y Ramón y Cajal.
«Si no quieren que pasen vehículos, que pongan bolardos, como hicieron en Avilés», propuso un vecino mientras conversaba con un amigo en la calle San Juan.
«Los nuevos policías municipales contratados para la temporada estival se apilan en los cruces impidiendo la libre circulación, en vez de ayudar, siguiendo las instrucciones de sus superiores y así favoreciendo follones y caos circulatorios», opinan algunos los vecinos que desean que el gobierno tome medidas para no recaer en los mismos «errores» de todos los veranos en la capital del concejo.