La Granda (Gozón),
Félix VALLINA
Durante la entrevista no para de sonarle el teléfono y es necesario detener la grabadora hasta en tres ocasiones para que atienda a sus compromisos. Teodoro López-Cuesta, ex rector de la Universidad de Oviedo y presidente de la Escuela Asturiana de Estudios Hispánicos, es el alma de La Granda y quiere tenerlo todo controlado para que no falte detalle. A pesar de sus 89 años, ha vuelto a reunir las fuerzas suficientes para organizar unos cursos de verano que ya han cumplido 32 y que son un referente a nivel nacional.
-Un verano más se celebran los cursos de La Granda, ¿qué novedades presentan?
-La novedad principal es el milagro de que podamos poner en marcha los cursos, porque este año ha sido trágico. Hemos perdido muchísimas ayudas y hemos tenido que recurrir a aportaciones del patronato para poder estar aquí otro años más, pero lo hemos conseguido.
-Pues el primero, el que organizaron las Cámaras de Comercio, ha tenido mucho éxito.
-Hemos comenzado con las Cámaras y todavía estoy admirado con algunas de las intervenciones, como por ejemplo la de Juan Luis Rodríguez Vigil, que demuestra autoridad siempre en lo que habla y ha demostrado que es una persona muy inteligente haciendo un repaso de la problemática de la sanidad en Asturias y en España. También hemos puesto en marcha el curso «Francia y España: Las relaciones e influencias en el piano romántico y nacionalista español», que se ha desarrollado por las tardes y también ha sido excelente. Estamos esperanzados en poder terminar este año, el año que viene ya veremos lo que podemos hacer.
-¿Dentro de los cursos que se van a desarrollar este año cuál destacaría?
-Sin duda el homenaje que se le va a hacer a Sabino Fernández Campo por parte de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas. Van a venir los que él convocó en las últimas reuniones que dirigió. Este curso constituye también un homenaje nuestro, entrañable, al que durante doce años presidió un curso que siempre fue de gran altura humana, de conocimiento y sobre todo de pensamiento, que es lo que importa. Yo lo voy a dirigir porque me lo ha pedido su viuda, María Teresa Álvarez, y porque al fin y al cabo yo también soy académico de Ciencias Morales y Políticas.
-Además eran muy amigos.
-Soy el amigo más antiguo que tiene en esta reunión de La Granda. Lo conocí hace nada más y nada menos que 72 años.
-No habría páginas de periódico para destacar la figura de todos los personajes que han pasado por La Granda en estos 32 años, pero, además de Sabino Fernández Campo, ¿a quién echa usted de menos?
-Hay una figura que también es emblemática para nosotros, la de Severo Ochoa. Su recuerdo es imborrable, al igual que el de Francisco Grande Covián, cuya esposa acaba de fallecer y a la que yo he llorado mucho. Hay una anécdota muy bonita: Gloria Mingo era una gran amante de la música y Francisco, astutamente, la invitó a asistir a una serie de conciertos sobre las sinfonías de Beethoven. Al noveno ya eran novios.
-¿Cuál es la filosofía?
-Reunir a expertos en temas concretos para que puedan hablar y discutir sobre ellos. Todavía me encuentro a gente importante que estuvo en La Granda y que quiere volver. Lo malo es que últimamente en cada curso que iniciamos tenemos que llorar la pérdida de alguien que falta porque la muerte se lo ha llevado.
-¿Eso significa que la gente joven no está capacitada para participar en La Granda?
-Por supuesto que sí. Para nosotros el ver aquí a la juventud significa una alegría y una esperanza de futuro. Estos cursos son singulares en España y lo que queremos es que duren para siempre, que tengan continuidad. Tenemos que luchar por la cultura, porque la ignorancia y la pobreza de pensamiento son el opio de los pueblos. No conozco a ningún pueblo con cultura que sea pobre.
-¿Quién tiene que tomar el relevo?
-No lo se. Primeramente a ver si podemos acabar, porque hablar de relevo es hablar de condiciones de futuro y hoy el futuro lo veo muy negro. La cultura y el conocimiento se venden muy mal.
-¿Cómo es un día para usted en La Granda?
-Levantarme, pasar a ver como están las cosas, tomar el desayuno, comenzar con las actividades académicas, almorzar, los cursos de por la tarde si los hay, un paseo, la cena y a dormir. Eso sí, a lo largo del día hay muchas conversaciones con las personas que participan en las actividades.
-¿Estaría dispuesto a dejar La Granda en manos de las administraciones?
-Sería prostituirla. Nunca se puede dejar que La Granda se politice, siempre nos hemos destacado por abanderar la libertad.
«Para nosotros el ver aquí a la juventud significa una alegría y una esperanza de futuro»
«El curso en homenaje a Sabino Fernández Campo convocará a todos los participantes en sus reuniones»
«La ignorancia es el opio de los pueblos, tenemos que luchar por la cultura»