Myriam MANCISIDOR
Los propietarios del establecimiento El Coyote de Vegadeo, Ricardo S. B. y su hija, Eulalia S. F., han sido condenados a 27 meses de prisión como autores de un delito contra el medio ambiente en la modalidad de contaminación acústica. Este es el primer caso por ruido que llega a un tribunal de lo penal en Asturias. El juicio se celebró el pasado 12 de julio en el Juzgado avilesino y la magistrada responsable dictó en su sentencia además de la pena de cárcel, la inhabilitación de ambos acusados para trabajar en la hostelería durante dos años y el cierre de su establecimiento por el mismo período de tiempo.
Los ahora condenados, siempre según el fallo judicial, deberán también indemnizar a Carlos C. S. y a su hermano, Juan José C. S., con 6.000 euros a cada uno de ellos «por los daños y perjuicios causados a su salud». Los hosteleros deberán abonar a su vez 2.945 euros a los afectados en concepto de gastos devengados para las mediciones acústicas practicadas en los últimos meses. Contra la sentencia cabe interponer recurso de apelación para su resolución en la Audiencia Provincial de Oviedo.
El fiscal de medio ambiente, Joaquín de la Riva, pedía para los hosteleros de Vegadeo la pena de dos años y medio de cárcel para cada uno, multas por importe de 19.440 euros e indeminazaciones para las dos víctimas que sumaban 12.000 euros. De la Riva les acusaba de atormentar, de madrugada y con unos niveles de ruido que llegaron a doblar los máximos permitidos, a dos vecinos del local, un bar que abrió sus puertas en 2006 con licencia de tablao flamenco. La acusación particular liderada por Carlos C. S. -afectado y letrado- solicitaba penas más altas de prisión para los empresarios. Su hermano, enfermo mental a tratamiento, declaró durante el juicio que en su domicilio «difícilmente se puede leer o escuchar la radio» debido al ruido.
Entre tanto, los acusados defendieron ante la juez del penal número 2 de Avilés que el establecimiento tiene «doble puerta, doble cristal y también un sonómetro que colocamos cuando nos lo requirió el Ayuntamiento». La magistrada, pese a todo, condenó a los empresarios con penas de cárcel. Los afectados se mostraron ayer satisfechos con la sentencia. «Es un fallo estudiado y meditado, la sentencia es extensa y está bien razonada. Ahora cabe apelación», manifestó Carlos C. S., que añadió: «También estamos orgullosos de que sea la primera sentencia de un penal por contaminación acústica en Asturias». El fiscal de medio ambiente dijo días atrás, en este sentido, que este caso «puede sentar precedente para futuros supuestos que se denuncien». «Hasta ahora ha habido muchísimas denuncias pero hasta el momento no se consideró que se concurriera en un delito. Normalmente estos casos hay que solucionarlos vía administrativa pero los más graves e intolerables, como este, llegan a vía penal», manifestó De la Riva.