Saúl FERNÁNDEZ
Los militantes de la Corriente Sindical de Izquierdas (CSI) que entraron el pasado 1 de julio en el local de la Federación Asturiana de Empresarios (FADE) no usurparon la oficina. Al menos esto es lo que determinó una jueza avilesina en una sentencia publicada ayer miércoles. Pese a esto, cada uno de los dos sindicalistas deberá pagar 40 euros por la cerradura que rompieron y una multa de seis euros durante quince días, es decir, 90 más.
Un empleado de la patronal denunció a los dos militantes de la CSI por haber accedido al local que el Ministerio de Trabajo concedió a los empresarios en la primera planta de la casa sindical de Avilés, en la plaza del Vaticano. La sentencia, según indicaron los sindicalistas absueltos, indica que las dos personas accedieron al local sólo con el ánimo de colocar una pancarta. Durante el juicio quedó claro, igualmente, que los empresarios no ocupan «desde hace años» la primera planta concedida.
Un portavoz del sindicato comentó: «Esta sentencia dice que nosotros no usurpamos nada, porque son ellos, los de la FADE, los que están usurpando un local que corresponde a los trabajadores». Añadió: «Esperamos que estos hechos abran una vía a la negociación: la Casa Sndical debe ser la casa de todos los sindicatos».
La CSI es un sindicato minoritario en la comarca. Cuenta con dos decenas de delegados de personal en la comarca. Los dos militantes accedieron al local de la FADE sin permiso el pasado 1 de julio. Al día siguiente volvieron a la Casa Sindical de Avilés y fue entonces cuando fueron detenidos por la Policía Nacional.
La primera planta de la Casa Sindical está abandonada, «desde hace al menos diez años», según CSI. El empleado de la FADE que denunció a los sindicalistas aseguró que el local «era una oficina de apoyo» a la sede de la patronal en Avilés. «Pero después dijo que era un almacén», concluyeron desde CSI.