La Granda (Gozón),
Elisa CAMPO
La descomposición de la Unión de Centro Democrático (UCD, después CDS) fue la razón última de la dimisión de Adolfo Suárez, primer presidente de Gobierno de la democracia española. Esta es la teoría que defendió ayer el político y jurista Marcelino Oreja durante su intervención en el curso de La Granda que gira en torno a la figura del asturiano Sabino Fernández Campo y su tiempo. «La UCD era un partido formado a partir de un conglomerado de personas de ideas social demócratas, liberales, demócrata cristianas... que se unieron en torno a unos ideales encarnados por Adolfo Suárez. El acierto del Rey fue nombrarle presidente del Gobierno», aseguró el ponente.
Suárez, explicó Oreja, consiguió reunir y liderar a un equipo que ganó dos procesos electorales. «Y cuando ya se había hecho lo más importante de la Transición, se quiebra por discrepancias entre las personas». El mérito de la UCD, añadió, fue conseguir, mejor que lo hubiera hecho un partido tradicional, un trabajo conjunto por la democracia. «Tenía una misión y, una vez cumplida, ese partido se hizo innecesario. Lo que hizo la UCD con Suárez fue grandioso».
En cuanto a las singularidades que distinguen a Suárez como presidente del Estado, el conferenciante habló de su clara visión para implantar la democracia. «Y lo consiguió de una forma plena: hoy tenemos un sistema democrático. Y fue también gracias al apoyo del Rey y al libreto de Tocuarto Fernández Miranda. Suárez, el Rey y Fernández Miranda, con ayuda de las fuerzas políticas y de todos los españoles consiguieron una emoción colectiva en pos de alcanzar un resultado». Ésto, afirmó Oreja, sigue teniendo aplicación hoy en día: «Las cosas importantes hay que hacerlos juntos, es fundamental evitar radicalismos de los políticos». Que es, reconoció, la asignatura pendiente en el panorama español. «El propio Rey ha llamado al consenso. Es necesario el acuerdo, quizá no para todos los temas, pero sí para grandes asuntos como la salida de la crisis económica, la política exterior y el desarrollo autonómico; esas son cosas que tenemos que hacer todos juntos», recomendó.
En el momento de la dimisión de Adolfo Suárez, contó Oreja, hubo muchas hipótesis para explicar la retirada: desconfianza por parte del Rey, presión de los militares... El conferenciante recordó como los militares pedían una reacción más fuerte contra los actos terroristas de ETA. Pero la dimisión nadie se la esperaba. «Fue una sorpresa para todos. Nadie podía esperar en la Navidad de 1980 que esto ocurririese. Y el proceso duró apenas 20 días, del 5 al 25 de enero». Según el político, el 5 de enero Adolfo Suárez ya estaba madurando la idea de su dimisión, y la materializó en poco más de dos semanas, «un periodo de tiempo muy corto».
El 25 de enero de 1981, pues, Adolfo Suárez dejó el poder, según Oreja por la falta de cohesión que ya había entonces en su partido. La dimisión se produjo apenas un mes antes del intento de golpe de estado del 23-F. «Creo que si él hubiera previsto una situación como esa no hubiera dimitido aún. Para él debió ser una enorme sorpresa».
El espacio que dejó vacío la UCD, explicó Oreja, es el que aspiran a ocupar tanto el PP como el PSOE. Adolfo Suárez ha sido el único Presidente de la democracia en presentar su dimisión. Pero Oreja considera que no se pueden extraer conclusiones de ese hecho, porque las circunstancias son siempre distintas. «La historia al final no se repite, es como un río que va cambiando a lo largo de su discutir. Entonces había unas circunstancias irrepetibles», concluyó.