E. CAMPO
La Autoridad Portuaria de Avilés gestiona la implantación de operadores de cruceros en los muelles avilesinos a dos años vista. Elvira Fernández, jefa de la división comercial del Puerto, asegura que hay un agente muy interesado en iniciar el negocio en Avilés, aunque todavía no hay operadores concretos en cartera. La previsión con la que trabaja Fernández es que en el plazo de «uno o dos años» puedan atracar los primeros cruceros en la dársena de San Agustín, a los pies mismos del centro cultural Niemeyer.
Según explicó esta responsable portuaria, la única limitación física del puerto de Avilés es de eslora, no de calado, ya que habitualmente este tipo de barcos no requieren de mucha profundidad para navegar. Por eso podrían acceder perfectamente cruceros de tipo medio, de no más de 200 metros de eslora, que son los que están más vinculados al turismo europeo, frente a otros de mayor envergadura ligados a los mares del Caribe o el Mediterráneo.
La marca que los responsables de la Autoridad Portuaria quieren «vender» para atraer a los operadores es el Centro Niemeyer. Eso, y la ventaja de que los cruceristas se bajen del barco al pie mismo del casco histórico, sin necesidad de recorrer distancias más o menos largas en autobús, que es lo que pasa en otros puertos. «El muelle en el que pensamos que pueden atracar es precisamente el del Niemeyer, porque los de San Juan no tienen ningún atractivo para el turismo», explicó Fernández.
La previsión es que según se vaya acercando la puesta en marcha del centro cultural vayan fraguando también los contactos con los operadores. La responsable de la división comercial envía regularmente todas las actividades del Niemeyer al agente con el que trabaja, con el fin de que las pueda distribuir entre las compañías y así alimentar su interés por el puerto avilesino. No obstante, cuando el centro abra sus puertas, en la primavera del próximo año, todavía será demasiado pronto para ver un crucero en las aguas de la ría. «Pero el operador sí podría estar en la inauguración; trabajamos con mucha fe», aseguró Elvira Fernández, que confía en el éxtio de sus gestiones.
El turismo de crucero es una actividad al alza, y esa perspectiva de crecimiento de los puntos de atraque es la que anima a la Autoridad Portuaria a gestionar su implantación en la ciudad. A eso se suma el convencimiento de que la llegada de cruceristas sería provechoso para la ciudad, más incluso que para el puerto, que no espera grandes beneficios. Los barcos dejan a los pasajeros por la mañana, para que pasen todo el día en la ciudad, y los vuelven a recoger de noche. De este modo, los cruceristas hacen uso de los restaurantes y del resto de oferta turística y de ocio de los enclaves que visitan, aunque no de los hoteles. La Autoridad Portuaria considera que con la llegada de cruceros Avilés se vería compensada por las molestias que suponen las instalaciones portuarias.