A. P. G.
La cultura del vino comienza a calar con fuerza en la sociedad española, pero el país aún está a años luz de consolidarse en la del aceite de oliva. Así lo asegura Carlos Falcó, marqués de Griñón, pionero en la modernización de la vinicultura en España y premio HDL Colesterol Bueno de 2010. «Cada vez hay más cultura del vino pero en el aceite de oliva estamos muy atrasados. Se pagan hasta cien euros por una botella de buen vino, pero ni se piensa invertir esa suma en una de aceite», señaló ayer el galardonado, que pone como ejemplo de buenas prácticas oleosas a los italianos. «Nosotros utilizamos el 80 por ciento del aceite que consumimos en fritura mientras que los italianos utilizan ese mismo porcentaje en fresco», apuntó.
El reconocido vinicultor no sólo es un experto en la aplicación en sus viñedos toledanos de la I+D+i (investigación, desarrollo e innovación) sino que ha extendido esa fórmula al aceite, lanzando una marca propia, y el año próximo publicará un libro sobre este preciado ingrediente de la cocina mediterránea. Lo presentará en la Feria de Frankfurt (Alemania).
Falcó, ingenerio agrónomo, habla de los caldos como un científico. Este año ha lanzado un vino biodinámico y es de los que piensa que «fuera de la ciencia todo es oscuridad». Oscuro también se encuentra el sector vinícola en estos tiempos de dificultades económicas. «La crisis está afectando al vino fuertemente. En España ha dismininuido el consumo de los vinos de mayor calidad y de mejor precio. Por suerte, el consumo está creciendo en más de 120 países, incluyendo el sudeste asiático, y está despuntando en Estados Unidos. La crisis se está salvando gracias a la exportación», apuntó.
Los caldos del Marqués de Griñón, que introdujo en España las uvas syrah y petit verdot, se venden en más de cincuenta países. El suyo fue el primer viñedo del país en utilizar la vinicultura sostenible y en aplicar el riego por goteo, una técnica que importó de Israel.