Amaya P. GIÓN
«El 1 de noviembre de 1933 perdimos a un gran gran maestro, un gran investigador y a una aún mejor persona. Su recuerdo permanecerá para siempre». Con estas palabras concluyó la bioquímica asturiana la glosa del que fue su maestro, Severo Ochoa de Albornoz, que ayer recibió a título póstumo el premio HDL Colesterol Bueno. El Premio Nobel de Medicina quitó protagonismo en esta edición al alma de los galardones, el investigador Francisco Grande Covián, en una jornada en la que la cofradía organizadora demostró que apunta cada vez más alto.
Carlos Falcó y Fernández de Córdova compartió honor con el ilustre luarqués por dar nombre a dos productos de la dieta mediterránea: el vino y el aceite. El marqués de Griñón aplaudió a la Cofradía del Colesterol por «defender los valores que serán fundamentales para el bienestar, para el avance cultural de la humanidad en el siglo XXI», e hizo gala de la elegancia que le caracteriza.
Especialmente emotivo fue el aplauso que brindaron los presentes a los representantes de la Fundación Hospital Avilés -premio a «Toda una vida»-, el doctor José Menéndez Guerra y Sor Sagrario. El director gerente del antiguo hospital de Caridad dedicó el galardón «a todos los que trabajamos en el hospital desde sus orígenes y en especial a las Siervas de Jesús, que entregan su cariño a los pacientes».
Los del Colesterol reconocen en esta edición la labor de la centenaria Cofradía del Bollo y del artista local Ramón Rodríguez con los premios Mandil. Benjamín Lebrato destacó la «solidaridad, disciplina y humildad» de la cofradía a la que representa mientras que el que fue director de la Escuela de Cerámica y del Centro Municipal de Arte y Exposiciones no olvidó a sus alumnos en las palabras que pronunció al recibir el premio.
La gala que acogió la Casa de Cultura, y que amenizaron la Banda de Gaitas Villa de Avilés y la Agrupación Musical Amigos de Miranda, constituyó el plato principal de una activa jornada.
«Estar aquí hoy en nombre de Severo Ochoa, mi maestro y mi amigo es una gran emoción», señaló la bioquímica asturiana Margarita Salas tras descubrir la placa que preside el árbol que el Nobel de Medicina plantó con sus propias manos en El Carbayedo el 29 de agosto de 1986. Este emotivo acto abrió las actividades del día grande de los premios HDL del Colesterol.
En la fiesta gastronómica no faltó la buena mesa. Organizadores y premiados disfrutaron de una espicha en el restaurante Jose's con platos, además, de La Tenada illense, La Dársena de Fernando y dulce elaborado por el maestro pastelero Miguel Sierra. Nada mejor después de un banquete copioso que un largo paseo. Los participantes, que son sensibles con el colesterol, hicieron gala de hábitos saludables.
Representantes de 21 cofradías gastronómicas, entre ellos franceses y portugueses, tomaron por la tarde el casco histórico de la ciudad con motivo del primer gran desfile internacional de cofradías gastronómicas que se celebra en la ciudad. Recorrieron Jovellanos, La Ferrería, El Sol, San Bernardo, La Cámara y San Francisco, para a continuación inmortalizar el momento a los pies de San Nicolás de Bari.
En ese mismo enclave tuvo lugar el acto reivindicativo de la jornada, ante la mirada atónita de los muchos que paseaban por los alrededores. Los cofrades realizaron una sonora pitada en la escalinata del templo como muestra de apoyo a la campaña de movilización y concienciación de lucha contra el hambre de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Precisamente hambre no pasaron los participantes en la fiesta gastronómica. La jornada concluyó con una cena de gala una vez que el primer teniente de Alcalde, Fernando Díaz Rañón, convocó la décimo segunda edición de los premios.