E. CAMPO
La Cofradía del Colesterol está a punto de cerrar los actos de entrega de sus premios después de un fin de semana intenso que tuvo el sábado los momentos más destacados. Después de la resaca de los aplausos, los homenajes y la cena de camaradería con premiados y cofrades invitados, los del Colesterol se citaron ayer para desayunar y presumir de alimentos sanos y nutritivos. Al desayuno cardiosaludable en las dependencias de la Oficina de Información y Turismo acudieron, además de cofrades y premiados, dos representantes municipales, los ediles Román Antonio Álvarez y Yolanda Alonso, que aprovecharon para difundir el proyecto del Niemeyer. Sobre la mesa, zumo de naranja, pan, aceite de oliva, café y profusión de frutos secos, además de conversación animada.
El orden del día continuó con un paseo matutino junto a la ría avilesina, para continuar con los actos de homenaje. Un autobús desplazó a los invitados hasta el paseo de las firmas del Colesterol -que comienza junto al puente Azud- y, con la científica Margarita Salas a la cabeza la comitiva se detuvo delante del monolito en memoria de Severo Ochoa. La otra placa protagonista de la visita fue la dedicada a Carlos Falcó y Fernández de Córdova. Ambos mojones son las últimas piezas que jalonan esta ruta de nombres ilustres asociados a la ciudad por el empeño de la Cofradía del Colesterol.
Para hoy está previsto el último acto de las jornadas de homenaje de la Cofradía del Colesterol. Será a la una y media de la tarde. A esa hora la concejala de Servicios Sociales, Purificación García, presidirá en el salón de recepciones municipal el acto en el que se entrega el premio «Abuelo del Buen Colesterol año 2010» a Francisco Alonso Colinas. Este leonés, nacido el 27 de octubre de 1914, se trasladó a Avilés hace 72 años para trabajar, y asentó su residencia en la localidad.
El premio «HDL Colesterol Bueno» recayó este año, a título póstumo, sobre Severo Ochoa de Albornoz, Premio Nobel de Medicina, compartido con el marqués de Griñón, Carlos Falcó y Fernández de Córdova. La Fundación Hospital de Avilés recibió el premio «Toda una vida», y los Mandiles fueron para la Cofradía del Bollo y el artista Ramón Rodríguez, que fue director de la Escuela de Cerámica y del CMAE. Son los nombres propios de la décimo primera edición de unos premios que se han convertido en una cita consolidada de la ciudad.