F. V.
La mayor parte del archivo de Ensidesa está desperdigada por varios locales o almacenes de la empresa en distintos puntos de la geografía asturiana. Pero lo peor es que, en muchas ocasiones, las condiciones en las que se encuentran los documentos, expuestos a todo tipo de daños, dejan mucho que desear.
Según alertó recientemente el ex responsable del servicio de documentación de la multinacional del acero, Javier Gancedo, «cada día que pasa aumentan las probabilidades de que alguien ordene tirar a la basura el archivo de Ensidesa, cuyos contenidos no son vistos por los actuales responsables de Arcelor precisamente como un tesoro sino como un estorbo». La opinión de Gancedo no es exclusiva, cuenta con el respaldo de más personas interesadas por el patrimonio industrial y la conservación de la huella siderúrgica.
Muchos de los archivos de Ensidesa se encuentran actualmente apilados en puntos tan diversos como el centro de documentación de la avenida de Gijón, el sótano del laboratorio de Avilés, una subestación eléctrica fuera de uso próxima a Trasona, en las oficinas centrales o en algunos locales de la factoría de Gijón. También hay parte del archivo en Langreo y en Mieres.
Entre los miles de papeles del archivo de Ensidesa hay planos originales de la factoría, libros de matrícula que dejan constancia de los miles de trabajadores que pasaron por la fábrica, un enorme archivo fotográfico, revistas, libros sobre siderurgia, actas de los consejos de administración o memorias económicas de la empresa.