Félix VALLINA
La fotografía de familia situada a la derecha de estas líneas, en la que aparecen representantes de las diferentes cofradías y sociedades gastronómicas de la comarca, sirve para poner el broche a una serie de reportajes elaborados a lo largo de los últimos meses por LA NUEVA ESPAÑA y dedicados a reflejar la historia, las tradiciones y las diferentes actividades de un colectivo cada vez más amplio que, además de sentarse a la mesa para dar cuenta de los manjares de la despensa asturiana y nacional, promociona la comarca en cada uno de sus desplazamientos e iniciativas.
Sumergirse en la cultura de los fogones avilesinos supone adentrarse en una de las tradiciones más arraigadas de la comarca. Grupos como la Peña Eva o Les Berces cuentan en su currículum con medio siglo de antiguedad y otros, como la Cofradía del Colesterol o la Buena Mesa de la Mar, se han labrado una trayectoria que les ha servido para ganarse fama internacional. Tomarse una copa con los miembros de la Cofradía del Vino, con 25 años de andadura, sentarse a la mesa con la peña La Amistad, con más de 40, recorrer los restaurantes avilesinos con los integrantes de El Entremés o pasarse una tarde en el «cuartel general» de Los Merendables de Luanco son algunas de las alternativas que ofrecen estos grupos a lo largo del año. Pero si lo que se busca es participar en una tertulia en la que la principal protagonista es la ciudad de Avilés, su historia reciente y su paisanaje, lo mejor es asistir a una de las comidas de El Llanzón y quedarse con ellos a tomar el «chupito».
A pesar de que la media de edad de los componentes de las peñas gastronómicas de la comarca es elevada, también hay grupos más jóvenes que vienen pegando fuerte, como la Cofradía del Cachopo, El Llantar de Salinas o Los Banduyus, unos auténticos sibaritas del mantel que frecuentan los mejores restaurantes de toda Asturias. A pesar de la crisis y de la incompatibilidad de horarios de aquellos que tienen la suerte de estar trabajando, los jóvenes comienzan a tomar el relevo y son el mejor aval para certificar que el futuro está asegurado.
La gran mayoría de las peñas y cofradías de la comarca surgieron gracias a la iniciativa de un pequeño grupo de amigos y después fueron ganando adeptos. Algunas están cerradas a los ciudadanos en general, como la de Josefa La Parra, que está integrada únicamente por miembros de la familia que regenta desde 1947 el restaurante situado frente al Niemeyer, pero otras están deseando recibir socios para ampliar sus horizontes. Lo cierto es que la gran mayoría de los grupos se componen de viejos amigos y compañeros o de personas que conviven en un mismo entorno, como es el caso de la peña gastronómica del Club de Tenis de Avilés.
Dentro del pequeño mundo de las sociedades gastronómicas existe un trasfondo que va más allá del mero disfrute culinario, la actividad social y cultural de la que en muchas ocasiones estos colectivos son motor dinamizador y adalid. Galardones y reconocimientos -tanto a personajes ilustres como a iniciativas o restaurantes- salpican sus calendarios anuales. Asimismo, las salidas a otras provincias o países actúan a modo de hermanamiento con otras peñas y cofradías ajenas al Principado. Sin ir más lejos, los cofrades del Colesterol están vinculados con cofradías de varios países, entre los que destaca el contacto con la Cofradía de Macao, antigua colonia portuguesa sita en la costa del Mar de China. Las peñas y sociedades gastronómicas de la comarca se han convertido en un colectivo con mucho peso en la comarca, no en vano, aglutinan a centenares de personas que cada fin de semana o en fechas señaladas se sientan a la mesa para compartir un plato con los amigos.