Puerto de Vega (Navia),
A. M. SERRANO
Saturnino Álvarez, de 51 años, vive estos días «con amargura y cierta rabia». Lo dice con cara y tono de pena. Natural de Puerto de Vega (Navia), lleva 36 años dedicado a la pesca y es uno de los afectados por el cierre anticipado de la pesquería de la xarda (caballa). Estos días, junto a sus compañeros, se moviliza para evitar que las administraciones den carpetazo a su problema y las cosas se queden como están. Es decir, no volver a abrir la temporada hasta el segundo semestre de este año, que, en Asturias, es como decir nada, pues el grueso de las capturas se realiza en estas fechas.
Saturnino Álvarez ve cómo sus ingresos flojean en plena crisis. «Sin la xarda, pocos resistiremos en este sector», dice. Él tiene un barco en el que trabajan otros siete marineros. Con sus ingresos mantiene a su familia, con tres hijos. En los últimos meses se ha acostumbrado a gastar poco. Ahora no puede ni pensar en «darse un lujo» como antes, porque los ingresos no llegan. Y lo que es peor: «Irán a menos. Se esperaba una buena costera de la xarda. Pero ha sido la peor que podíamos imaginar».
Cuenta Saturnino Álvarez que con el paso de los años las cosas no van a mejor en este sector. Todo lo contrario. Desde su experiencia asegura: «Nunca han ido tan mal». Empezó a pescar con 14 años, como muchos jóvenes de entonces. Y la mayoría sigue haciéndolo en los puertos de Luarca, Cudillero, Avilés, La Arena y Puerto de Vega.
La de la xarda, hasta que se reguló con cupos su captura, era una costera que daba trabajo y dinero a los marineros, una estabilidad económica que ahora se ha ido al traste. «Estamos parados y eso en el mundo de la mar significa no ver un euro», comenta. Como patrón, se va a la cama todos los días con preocupaciones en la cabeza. Dice que ahora «no queda otro remedio que buscarse la vida como sea» y asegura que son muchos los que, al igual que él, están viviendo de sus ahorros. La gente como Saturnino Álvarez ya no mira al mar ni al cielo para buscar un pronóstico meteorológico y decidir si salen a pescar. «Ahora miramos la tele, esperando noticias de Bruselas», explica Álvarez, que se muestra disconforme con los recortes impuestos por la Unión Europa y que el sector debe afrontar con cupos cada vez menores de xarda.