ELISA CAMPO
El arquitecto asturiano Key Portilla Kawamura, que actualmente tiene estudio en Madrid y Lausana (Suiza), visitó este fin de semana el Centro Niemeyer junto a la investigadora y profesora de Crítica de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Lausana, Cornelia Tapparelli. En su anterior visita, la obra todavía se estaba construyendo. Mientras se dejan hacer fotografías, Cornelia Tapparelli, con las manos levantadas sobre la plaza, reflexiona en voz alta: «La arquitectura de Niemeyer hace una tabula rasa, es como el arte de Giacometti, crea un espacio donde luego pone figuras encima».
-¿Cree que el de Avilés es un buen exponente de esa forma de hacer las cosas de Niemeyer?
Cornelia Tapparelli: Creo que sí, representa esa manera de expresar espacios públicos que tiene Niemeyer. En cierto sentido, es parecido a Brasilia.
Key Portilla Kawamura: En Brasilia no había contexto, se lo inventaron, mientras que aquí en Avilés ya lo había y se generan relaciones muy diferentes con la ciudad, la ría, la industria, eso le da mucho más significado. Los vidrios que reflejan el paisaje, el mirador sobre la ciudad, la cafetería con vistas sobre la ría?
C. T: También la marquesina que enmarca el paisaje.
K. P. K: Es una arquitectura con identidad propia, se podría decir que es muy autosuficiente. Pero estas aperturas, el mirador, el vidrio? hacen que tenga guiños con la ciudad. A diferencia de Brasilia, aquí no es el arquitecto el que dice: «yo hago todo el espacio», sino que la ciudad le aporta mucho.
-Sin embargo, el Niemeyer es un elemento que en principio no tiene nada que ver con el contexto previo de Avilés. ¿Funciona bien, a caballo entre la ciudad y la zona industrial?
K. P. K: Funciona como filtro. El contraste brutal que había entre ciudad e industria ahora está como amortiguado, desdibuja el borde. Genera matices y un espacio de transición. Además marca una actitud de una ciudad con un pasado industrial pero que ahora también ofrece servicios, cultura, espacios públicos, es como una pista del camino que puede continuar haciendo la ciudad.
-Ahí están los proyectos para la Isla de la Innovación.
K. P. K: Creo que es importante que se generen también matices, no que sea una isla aislada de la ciudad donde sólo se construyan oficinas. Que haya también espacios culturales, de ocio, residencia? Para que la ciudad no esté hecha a base de trocitos monotemáticos. Siempre habrá zonas diferenciadas, pero hay que intentar que no haya barrios donde la vida acabe a las seis de la tarde.
C. T: Me parece que también el Centro Niemeyer puede dar un buen impulso, pero con los años la calidad de las actividades será fundamental para atraer gente.
K. P. K: Es que el centro cultural de Avilés podría haberlo hecho otro arquitecto que no fuera Niemeyer, pero la programación tiene que tener identidad y ser única, con un valor diferenciador. La arquitectura en sí misma ya lo es pero no es suficiente.
-Quizá también haya que tener en cuenta que son muchas las ciudades que están apostando por proyectos culturales como regeneradores sociales y urbanos.
K. P. K: Ahí es donde Avilés y Asturias tienen que encontrar su valor diferenciador. No hay por qué copiar la fórmula de Bilbao o la del Musac de León. La programación tiene que ser algo propio y estar enraizada con la historia industrial de la ciudad, enraizada con la orografía, la naturaleza? Hay que encontrar los ingredientes adecuados para que no sea algo que se pueda estar ofreciendo en cualquier sitio, sino algo propio de Avilés y de Asturias.
-¿Cómo ven el estado de los accesos al Niemeyer?
K. P. K: No es lo más intuitivo ni lo más accesible. A nivel de conexiones todavía hay bastante obstáculo. Claro que es inevitable que haya flecos. El edificio está en contacto con el área industrial , y con el tiempo se irán definiendo esos bordes, otros desarrollos? Cuando se construyeron las catedrales tampoco en su entorno estaba todo perfecto.
C. T: El Niemeyer aporta un grado de cristalización del desarrollo urbano. Cambia la perspectiva sobre la ciudad.
K. P. K: Me imagino que en planes urbanos de décadas pasadas la ciudad tendía a crecer lejos del puerto. Con algo como el Niemeyer se reinvierte la dinámica.
-¿Incluso con Baterías?
K. P. K: Eso también tiene caducidad, es parte de la historia. Hubo un momento en el que no existía Ensidesa, y algún día volverá a dejar de haberla.
-En su momento hubo un debate sobre si no hubiera sido más adecuado reutilizar para usos culturales instalaciones fabriles como la Térmica en lugar de construir un edificio nuevo como el Niemeyer.
C. T: Hubiera sido otra solución. La dinámica que genera el Niemeyer, su empuje, es diferente. No diría mejor ni peor, sino distinto.
K. P. K: Yo abogo por mantener parte del patrimonio que va dejando la industria. No todo tiene valor, claro. Pero sí es conveniente, forma parte importante de lo que es Avilés y tiene que quedar algún legado. Todavía es un legado muy presente, como elementos como la chimenea del Sínter? y todavía siguen utilizándose muchas de estas estructuras. Me puedo imaginar que haya gente para la que sea una provocación utilizar para usos culturales edificios industriales en este momento tan reciente, que sea para ellos como enterrar la industria en un ataúd. Pero hay que dar voz a los expertos, capacidad de expresarse, para mantener los edificios que son realmente importantes.
-Estamos en un momento de la historia en que las ciudades compiten entre sí como productos con el objetivo de atraer turismo y residentes. ¿Qué papel puede jugar en este sentido una ciudad como Avilés, con sus 84.000 habitantes, su ría y su posición costera?
K. P. K: El error es pensar que Avilés es una ciudad de 84.000 habitantes. Forma parte de un tejido metropolitano de casi un millón de habitantes, con una red de comunicaciones muy densa, polos industriales, tecnológicos, culturales, de servicio? Quizá el error es pensar eso.
-¿Y si se piensa en esa área metropolitana central?
K. P. K: Se convierte en la quinta o sexta ciudad de España, también en la ciudad más grande entre Lisboa y el norte de Italia en toda la costa Atlántica, con potencial como centro logístico, puerto importante, conexiones?
-Pero esa área central no es un continuo urbano.
K. P. K: Es una ciudad con montañas en el medio, igual que Río de Janeiro. Otras ciudades tienen lagos, bahías? Asturias tiene montañas, pero funciona como una ciudad. Mucha gente vive en Oviedo, trabaja en Avilés? Si funciona como ciudad, ¿Por qué no tratarla como ciudad? Pensar en pequeñas ciudades divididas por 20 kilómetros de autopista no es la forma de transmitir la idea de una ciudad de éxito.
C. T: Siempre se dice que Asturias es la Suiza de España. Yo soy suiza, y allí para competir con las ciudades de Italia, Alemania y Francia vimos que era la única opción que teníamos, pensar en áreas metropolitanas más que en ciudades como existían antes. Una red.
K. P. K: Unas se especializan en unos temas, otras en otros y hay flujo de personas y mercancías. No se trata de pisarse los pies, sino de completarse unos a otros.
«Aporta un grado de cristalización del desarrollo urbano; cambia la perspectiva sobre la ciudad», afirma Tapparelli
«El error es pensar que Avilés es una ciudad de 84.000 vecinos; forma parte de un tejido metropolitano mayor», dice el arquitecto
«Abogo por mantener parte del patrimonio que va dejando la industria, aunque no todo tiene valor», comenta Portilla