El alfoz, esencia de futuro

El catedrático de Ordenación Territorial Fermín Rodríguez reclama más coordinación municipal en los asuntos prácticos y que se resalte el carácter marinero

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Vista aérea de la comarca de Avilés.
Vista aérea de la comarca de Avilés. 

E. CAMPO

Bajo la consideración general de «Cuál es la mejor organización para que Avilés mejore su futuro», Fermín Rodríguez, catedrático de Geografía y Ordenación del Territorio y director del CeCodet, plantea que la «fórmula magistral» de futuro se cocina con una suma de ingredientes que constituyen «el sabor» de un territorio que supera al municipal para reconocerse en el de la ciudad real, que viene a ser el del alfoz o comarca de Avilés, en el que él incluye a los concejos de Avilés, Castrillón, Corvera e Illas. «A visión compartida, soluciones también compartidas» podría ser la conclusión final de su análisis, que incluye los siguientes aspectos:

l Estabilidad demográfica. Según Rodríguez, esta estabilidad actual, tras el crecimiento vertiginoso entre 1950 y 1980, es una ventaja. «Avilés es una ciudad milenaria que se reinventó durante 30 agitados años con el magma candente que venía de muchas partes. Eso creó en la ciudad una falta de identidad, de anomia social. Crece más de un 400 por ciento en 30 años, es mucho crecer», repasó el geógrafo. Después descansó, entre 1980 y 2000. No fue un descanso tranquilo, pues la ciudad estuvo amenazada por la pérdida de su fuerza industrial y, además, tuvo que acometer la gran tarea de atenuar el perjuicio ambiental de años de gran industria y limpiar su cara. Lo fue haciendo lentamente, a la vez que la industria se hacía más delgada, pero más competitiva, más fuerte. El resultado de este proceso integrado permitió que la ciudad fuera adquiriendo estabilidad.

l Mantenimiento de la industria. El tsunami de la reconversión, indicó Fermín Rodríguez, se sintió, pero la industria permaneció anclada al territorio. «A diferencia de otras ciudades, Avilés no expulsó a la industria de la ciudad, la mantuvo durante la reconversión, y más tarde, asegurada, comenzó la transformación necesaria de la ciudad. Todavía en la década de 1980 la ría es de color chocolate, La Luz es un barrio duro y Llaranes y Valliniello respiran un ambiente poco saludable...», enumeró. Y estas secuelas medioambientales, con humos y lodos en la ría, llevan al problema de reconversión física de la ciudad salvando la industria. Por eso, dice Fermín Rodríguez que Avilés es una ciudad posmoderna por combinar la baja con la alta densidad, los espacios industriales de grandes requerimientos ambientales con las zonas de esparcimiento y residenciales. Respecto a Baterías de Coque y su integración en el conjunto urbano, indicó que la propia caducidad de la estructura hará necesario replantearse la situación y, entonces, tanto la ciudad como la empresa tendrán que elegir sobre el futuro. Lo mismo ocurrirá con otras instalaciones no esenciales en el proceso productivo de otras empresas y para las cuales la ciudad no es el emplazamiento conveniente. «El gran desafío es cómo integrar esa industria que da muchísimo empleo. Por el momento, Avilés lo está haciendo muy bien», destacó.

l Límites difusos. Los límites entre los concejos de la comarca avilesina son muy difíciles de establecer. Y eso es así desde que el «cinturón de fuego de Avilés» fue copado por las poblaciones que entraron en contacto. «La competencia de usos se ha trasladado a la comarca. Se ha unido por los bordes, embebiendo ahora la industria en el interior», indicó Fermín Rodríguez. De ahí que se haya configurado «un espacio promiscuo, intensamente usado, donde la competencia por el uso del suelo es muy alta y las localizaciones industriales, con sus beneficios y perjuicios, aprovechan y afectan a todos». El gran reto es una estricta regulación de usos y un proyecto común o integrado: eso requiere el adecuado encaje de la industria, que no su desmantelación, según apuntó Rodríguez. «Es muy importante incorporarla en continuo diálogo, no sólo para Avilés sino para toda Ciudad Astur, pero es en Avilés donde se sitúa el polo más puramente industrial de la región». La avilesina, afirmó, es una «industria adaptada al mercado global que aprovecha las ventajas competitivas de Avilés y sobre las que se pueden sostener otros sectores».

l Especialización interna. «Avilés es una ciudad dentro de un alfoz que supera los límites municipales y que hace latir al unísono un conjunto mayor que comparte problemas, como los de la vivienda, la movilidad urbana, la calidad del aire, el saneamiento y, sobre todo, comparte el puerto... y con pequeñas especialidades a su vez», explicó el geógrafo. Así, Corvera contiene la población más industrial; Avilés conserva su base industrial, pero ya con una gran orientación al sector servicios, lo que refuerza su centralidad; la población de Illas es puramente agraria, y Castrillón combina industria y servicios de forma muy parecida a Avilés. «Son complementarios todos ellos».

l Empleo. En cuanto al empleo destacó que entre 1990 y 2010 el empleo industrial se redujo en Avilés de 12.500 a 4.500 activos, y eso fue compensado con el crecimiento del sector servicios. «Con todo, la tasa de actividad es baja, igual que en Asturias. En Avilés la tasa de actividad está en el 52%, un poco por debajo de la asturiana, y en toda la comarca no llega al 50%, por la influencia negativa de Illas», explicó. Fermín Rodríguez recordó que el objetivo europeo es conseguir un 70% de activos. «Avilés puede hacerlo, no sólo incrementando el sector servicios, sino también aprovechando la base industrial para crecer, pues se trata de una industria que tiene solera y recorrido».

l Juventud respecto a Asturias. En el crecimiento vegetativo, explicó Fermín Rodríguez, hay problemas coyunturales pero menores que en el resto de Asturias, ya que la población es más joven. El concejo que lastra la comarca es Illas, que tiene una población más envejecida, con casi un 20 por ciento de crecimiento negativo.

l Puerto. En este contexto de estabilidad demográfica y laboral se vuelven los ojos hacia el mar. «Desde 1500, Avilés tuvo un puerto oceánico abierto al comercio exterior, al del Norte y al americano. Un puerto de estuario, elemento primordial del sistema regional portuario, dentro del cual tradicionalmente mantiene una ambigua relación con Gijón», explicó Rodríguez. No obstante, advirtió que ambos son importantes activos, cada uno con mercados y visiones diferentes que se complementan. «Uno es un puerto de estuario; otro, un puerto de aguas profundas vinculado a otros tráficos y a otros barcos». El reto pendiente que ve Fermín Rodríguez es que Avilés, que ya tiene una vocación marítima, la convierta ahora en conciencia marítima, y para eso es necesario proyectar entre la gente la importancia de la mar.

l Colaboración comarcal. Con esta realidad geográfica unitaria, que da a Avilés una pauta metropolitana, Fermín Rodríguez explicó que existen diversas modalidades de trabajo conjunto, que no necesariamente pasan por la fusión administrativa. Entre las fórmulas posibles, la americana de cooperación para asuntos concretos. Otra posibilidad son las fusiones duras, donde un municipio se fusiona a otro, generalmente mayor, como en Quebec. Otro modelo es el francés, donde el Estado, sin alterar la organización local, busca formar países comarcales con el aliciente de la financiación de los planes que de manera unitaria y conjunta le presenten. «No hay por qué recurrir a fórmulas duras como el ayuntamiento único, que supone altos costes políticos. Se trata de resolver problemas, no de generar otros nuevos», aseguró. Por eso considera que la manera de trabajar puede ser a partir de lo que hay y sobre proyectos concretos: limpieza de aguas, del aire, saneamiento, movilidad, cultura, vivienda... asuntos prácticos. Eso sí, «requiere buena voluntad e implicación de los líderes», no sólo políticos, sino también empresariales, configurando foros permanentes de trabajo.

l Niemeyer. Fermín Rodríguez indica que el centro cultural puede definirse como un gozne, un punto de unión físico y conceptual entre la industria, el puerto, la cultura y la ciudad, en un paisaje urbano abierto. «Falta la transformación urbanística de la fachada. Pero Avilés probablemente esté entrando en una nueva fase». Previamente se cumplieron otros objetivos como el saneamiento de la ría y el paseo fluvial. «Creo que también será definitivo el pasar el puerto a la margen derecha. Supone un cambio de aspecto de la fachada marítima y facilitará otras importantes transformaciones físicas que volverán la vista de Avilés a donde siempre la tuvo: la mar».

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