FRANCISCO L. JIMÉNEZ
Les aseguro que si escribiese el currículo académico completo de Pablo Sánchez Lorda a continuación no habría sitio suficiente en este artículo para encajarlo. O sea que lo resumiré: empezó estudiando Informática pero se licenció en Económicas en 1998 y obtuvo cinco años más tarde el doctorado «cum laude» en Administración y Dirección de Empresas por la Universidad de Oviedo. Ejerce como profesor de dicha Universidad desde 1999 y desde 2009 es profesor titular del Área de Organización de Empresas. Además es profesor-tutor del Centro Asociado de Asturias de la Universidad Nacional de Enseñanza a Distancia (UNED), docente en diversos programas MBA de varias Universidades Españolas y profesor asociado de INSEAD, la cuarta Escuela de Negocios del mundo según el ranking de «Financial Times». No descarten que algún día ocupe una cátedra de la Universidad; el asunto le tienta.
A estas alturas queda claro que el candidato de Foro Asturias a la Alcaldía de Avilés -36 años, casado y con un hijo de lo más travieso- tiene una brillante trayectoria académica, una extensión de su sobresaliente paso por el colegio San Fernando (premio José Martínez al mejor expediente académico en 1992). Pero, Universidad al margen, Pablo Sánchez Lorda -sí, nieto de los Lorda del Carbayedo, de Avilés de toda la vida- ha pasado en cuestión de días a ser un rostro famoso en su villa natal por su desembarco en la política. De hecho se ha convertido en el político de moda; surgido de la nada (de la nada política, entiéndase) su estreno electoral le ha deparado la jefatura virtual de la oposición.
El papelón es doble: dirigir la acción municipal del principal partido opositor al PSOE y, según el crédito que le conceden muchos de sus correligionarios, hacer de «pegamento» para mantener unido el heterogéneo grupo de personas que forman FAC en Avilés. Al respecto, bien podrá poner su sapiencia en materia de organización empresarial al servicio de ambos fines.
En relación a su futuro cargo de edil -asegura que aún no tiene decidido si se liberará o compaginará la concejalía con la Universidad-, dicen en su entorno político que ya ha comenzado a «estudiar» las diferentes problemáticas en las que está inmerso el Ayuntamiento. En el fondo era un comportamiento previsible. «Es tremendamente reflexivo, a la vez que culto y observador. Le gusta preparar todos los temas muy a fondo, que no queden cabos sueltos»; así lo ve un colaborador del partido. Curiosamente es la misma percepción que tienen de él algunos de sus compañeros de trabajo de la Universidad. O sea, que entra en el Ayuntamiento un hombre metódico y riguroso.
En cuanto a la buena marcha local del joven partido en el que milita, Sánchez Lorda tiene en su tesis doctoral -«Creación de valor en las operadoras europeas de telecomunicaciones»- una pista de cómo actuar. Se trata de la teoría de sinergias, tema estudiado en su día, como se refiere en la investigación de Sánchez Lorda, por economistas como Chatterjee, Lubatkin, Singh y Montgomery. La sinergia consiste en lograr que el valor conjunto de las partes implicadas en un proceso exceda de los valores individuales de cada una de ellas. Pues eso.
¿Un punto débil? De haberlo será su aparente tibieza en la jungla política, un mundo con el que litarlamente «flipa» cuando descubre cómo se las gastan los que llevan años en el asunto. «Pero aprende rápido», apuntan sus allegados. Nada nuevo para un hombre que lleva toda su vida dedicada al conocimiento.