Francisco L. JIMÉNEZ
Dos expresidentes socialistas del Principado -Juan Luis Rodríguez-Vigil y Antonio Trevín-, el consejero de Salud, José Ramón Quirós (PSOE); el viceconsejero de Bienestar Social, Ángel González (IU); y el secretario general de la UGT de Asturias, Justo Rodríguez Braga; escenificaron ayer en una jornada divulgativa celebrada en Avilés el rotundo rechazo que genera en la izquierda asturiana la sola mención de recortes sanitarios o la adopción de modelos de gestión de la salud pública inspirados en los que el PP ha desarrollado en las comunidades donde gobierna. «No consentiremos que se tiren por la borda los avances sanitarios logrados en los últimos 25 años» o «defenderemos con uñas y dientes el actual sistema y debemos estar preparados para salir a la calle si llega el caso» fueron algunas de las consignas lanzadas en un acto organizado por la Unión de Pensionistas, Jubilados y Prejubilados de UGT.
El improvisado frente «por la sanidad pública» sentó en Avilés las bases de lo que puede ser la estrategia de la izquierda en el hipotético caso de que Francisco Álvarez-Cascos gobierne en Asturias y lleve adelante el plan anunciado en campaña y que pasa por la libre elección de centro médico, una medida que por sí sola se mira con desconfianza desde la izquierda pero a la que si se le añade la pretensión casquista de reducir los impuestos levanta ampollas en el PSOE, IU y la UGT.
Así se refirió al asunto el expresidente del Principado Juan Luis Rodríguez-Vigil: «Sólo un mago de las finanzas puede ser capaz de hacer más con menos recursos, que parece ser lo que propone Álvarez -Cascos: plantea bajar los impuestos en un contexto de reducción de ingresos fiscales por la crisis, lo cual es tanto como pretender hacer frente a los compromisos sanitarios con una notable reducción de los recursos económicos. Pero es que la sanidad no es como construir carreteras, que un año haces 100 kilómetros y al otro ninguno; en sanidad existe un coste constante derivado de conceptos como el gasto farmacéutico, la reposición de elementos tecnológicos, el mantenimiento ordinario de los equipamientos. etcétera».
El expresidente asturiano en cuyo mandato se implantó el modelo sanitario que impulsó en toda España el exministro socialista Ernest Lluch cuestionó asimismo los escarceos privatizadores del PP en materia de sanidad en las comunidades autónomas donde gobierna, muy especialmente en Madrid. «El sistema sanitario madrileño está condenado a tener problemas a corto plazo por la problemática financiera y en Asturias no daría resultados adecuados», manifestó Rodríguez-Vigil, partidario en última instancia de retoques del modelo de salud pública «acordados al margen de criterios políticos y que no pongan en peligro los actuales estándares de calidad».
El también expresidente Antonio Trevín, ahora delegado del Gobierno en Asturias, negó la mayor asegurando que la coyuntura financiera no justifica meter la tijera en el sistema público de salud: «¿O acaso la situación no era también delicada cuando hace 25 años se promulgó la ley que hizo posible universalizar las prestaciones sanitarias?», preguntó Trevín para luego recalcar que el trasfondo del equilibrio económico del sistema público de salud es de índole fiscal: «Lo que tenemos que exigir es que paguen más impuestos los más pudientes», aseveró.
El consejero de Salud, José Ramón Quirós, cifró en 1.600 euros lo que le cuesta anualmente a cada asturiano el actual sistema de salud, si bien aclaró que en caso de no ser público «el coste se multiplicaría por tres o cuatro» y, además, en ese caso «volveríamos a los tiempos de las dos velocidades, de los que pueden pagar por recibir asistencia médica de calidad y los que no; volveríamos a los tiempos de la Beneficencia».
Quirós alertó de la pretensión de Foro Asturias de permitir la libre elección de centros para la atención médica: «Una empresa privada siempre actúa movida por el beneficio económico y la pública, por la rentabilidad social. Y esas experiencias ya sabemos cómo acaban: se cargan los gastos a la parte pública del sistema y acaba quebrando el equilibrio de las prestaciones, ahora mismo valoradas por los asturianos con la nota más alta de toda España».
Para el viceconsejero de Bienestar Social, Ángel González (IU), la amenaza de la derecha es un hecho «a la vista de cómo gestiona el bienestar social en aquellas comunidades donde gobierna y los anuncios de recortes que realiza Mariano Rajoy». Por eso, propone una movilización ciudadana: «Tenemos que defender con uñas y dientes los derechos sanitarios adquiridos, incluso en la calle al menor indicio de recortes».
El sindicalista Justo Rodríguez Braga opinó en términos parecidos: «Se empieza dando el servicio a través de un modelo mixto de prestaciones y se acaba primando el beneficio a la costa de la salud de todos. Y por ahí no vamos a pasar, con la sanidad pública no se juega».
Los diferentes responsables socialistas que intervinieron en la jornada sobre presente y futuro del sistema público sanitario celebrada ayer en Avilés exhortaron a los pensionistas y jubilados presentes en el acto a implicarse en la medida de sus posibilidades en las problemáticas que les atañen, como la de la salud. En la imagen, Ángel González, José Ramón Quirós, Antonio Trevín, Santiago Alejo (UGT) y la alcaldesa de Avilés, Pilar Varela.
«La obtención de recursos para financiar la sanidad no es más que una cuestión fiscal»
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Delegado del Gobierno
«Hay ajustes que pueden y deben hacerse, pero según en qué servicios y sin mengua de la calidad»
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Ex presidente del Principado
«Una reducción de impuestos implica la existencia de una sanidad de dos velocidades»
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Consejero de Salud Pública
«Que nadie se engañe, los recortes de Rajoy serían en sanidad, educación y bienestar social»
<Ángel González
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Viceconsejero de Bienestar Social
«Los empresarios y la derecha ven la sanidad como un negocio y como tal quieren gestionarlo»
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Secretario regional de UGT