E. CAMPO
Luis del Olmo, Micrófono de Oro, galardonado en ocho ocasiones con el Ondas de la Comunicación, periodista radiofónico desde hace más de 11.000 programas de «Protagonistas» -el del viernes hizo el número 11.151-, referente del pensamiento y de la palabra en las emisoras españolas, recibió ayer uno de los premios «HDL-Colesterol Bueno» en Avilés. Y fue protagonista. «Pero hay otro protagonista, un doctor muy importante, Juan Tamargo. Y protagonistas continúan siendo Avilés y este movimiento cultural maravilloso que estáis teniendo».
Del Olmo, en Avilés, aprovecha para hacer patria, aunque siempre esté vinculado a su Ponferrada natal. «Cada vez que visito la tierra de mi padre, que nació aquí en Avilés, estoy orgulloso de mis orígenes y de llevar sangre asturiana. Y mi pueblo y Avilés, que fueron en su día las ciudades más contaminadas de España, han pasado a ser las dos más limpias en este momento», presume.
Antes de pararse a firmar un autógrafo, el periodista se arranca con una defensa del Niemeyer. « Estoy entusiasmado con ese protecto que tantos dolores está dando, espero que se solucione». De los problemas, afirmó, sabe lo que le cuentan sus amigos. «Es un conflicto entre el presidente de Asturias, mi amigo Álvarez Cascos, y otras organizaciones culturales, pero tienen que llegar a un acuerdo. Eso no tiene vuelta atrás». En su opinión se trata de un equipamiento fundamental para el «alimento cultural de Avilés y de Asturias». Del Olmo augura que la próxima vez que visite Asturias, ya no habrá problemas. «Creo que en el momento en el que Álvarez Cascos tenga representación en esa maravillosa aventura cultural, el tema se ha solucionado», añade.
La que hoy finaliza ha sido una semana llena de noticias de primera plana. Una, la muerte del dictador libio Gadafi. «Nunca me puedo alegrar de la de nadie, pero en este caso pienso que a Gadafi le llegó su San Martín», afirma el periodista. Y añade: «Ha hecho tantas barbardiades, ha vulnerado las leyes de la justicia, de la decencia? Ha encontrado su merecido. Me alegro por su pueblo, y por toda la comunidad del Mediterráneo, estaremos más tranquilos».
Otra de esas grandes noticias fue el comunicado de ETA. Y a Luis del Olmo, sentenciado por la banda, no le acaba de convencer. «Yo he venido a Avilés todavía con escolta. Los canallas etarras fueron en mi busca por ocho ocasiones, y si no lo consiguieron fue por la vigilancia estrecha que tenía». El de Ponferrada considera que el comunicado de ETA se ha quedado cojo: «Faltan muchas cosas, que los asesinos pidan perdón a los cientos de familias que han descabezado con sus asesinatos a los padres, a los hijos, a las mujeres. Y falta que comuniquen que dejan las armas de verdad. Que se disuelvan totalmente, no lo han hecho. Faltan muchas páginas por escribir».
El comunicado de ETA se produjo días después de una polémica Conferencia de Paz en San Sebastián. «Fue otra tomadura de pelo. Yo nunca creí en ella. Tenía que estar una representación de las víctimas del terrorismo. Y bien representado, que no lo estuvo, el Gobierno. Ha sido una charla de amiguetes organizados por los batasunos», afirma.
Un periodista que ha hecho gala, con afirmaciones como estas, de su independencia, reconoce que los medios de comunicación españoles aún no tienen aprobada esa asignatura. «Hay muchísimos medios que dependen de los dineros que les factura la administración. Y a partir de ahí no puede haber libertad de expresión». Del Olmo, profesional de vieja escuela, asegura que no se ha enganchado a las nuevas tecnologías. Él prefiere la radio. «Yo disfruto cuando los oyentes que llaman a mi emisora tienen toda la libertad».
Con más de 11.000 programas de radio a sus espaldas, el periodista todavía no piensa en retirarse. «Si mi jubilara mañana lo iba a pasar mal, iba a echar mucho de menos la radio». Y explica: «Siempre cuento a los compañeros, cuando me invitan a la facultad de Ciencias de la Información, que lo primero que tienen que hacer para triunfar en la radio es volverse locos por ella, o no prosperarás nunca. Esa locura no se me ha ido todavía». Por eso, insiste, él no se va: «Si mañana me jubilara, o me jubilaran, me moriría de pena, echaría tanto en falta el micrófono, el sabor y el aroma de la radio que yo dejaría de funcionar».
Luis del Olmo habla luego de la crisis, y de los compañeros de Punto Radio en Asturias. «Sé que lo están pasando mal. Pero tengo una confianza ciega en que vuelva a recuperarse la información local de la emisora en Asturias». La crisis, afirma, tiene mal cariz. «Intuyo que nadie sabe cuánto durará. Estoy aturdido de todas las informaciones, y quienes emiten las órdenes desde Europa tienen tan poca idea como el ciudadano medio de la calle». La voz de la radio española termina con un mensaje optimista: «Vamos a esperar que un día empiecen a venderse los miles de millones de pisos que hay vacíos, empiecen a recobrar el trabajo los millones de personas que se han ido a la calle, y que vuelva a sonreír esta población nuestra que no merece la amargura con la que estamos ahora». Así sea.