05 de mayo de 2012
05.05.2012
Gozón

El número de chabolas se reduce en el concejo, donde apenas se contabilizan ocho

Servicios Sociales destaca que las familias desalojadas han buscado una vivienda normalizada sin intermediarios

05.03.2012 | 04:30
Un grupo de chabolas a la entrada de Luanco.

Luanco, Illán GARCÍA


El número de chabolas en el concejo se reduce año a año. Así lo constata el balance de Servicios Sociales sobre las medidas del Plan de acción para el desarrollo de la población gitana 2010-2012, que tiene en la erradicación del chabolismo uno de sus principales objetivos. El pasado año se eliminaron tres infraviviendas: dos en San Martín de Podes y otra en el poblado de La Vallina, en Luanco, conocido como «La Paxarada».


La concejala de Servicios Sociales, Paula de Miguel, explicó que, ahora, en Podes tan sólo queda una chabola en pie, mientras que la eliminada en La Paxarada pertenecía a una persona que ya falleció. La responsable local comentó que en la actualidad tan solo quedan ocho infraviviendas en el concejo desde que se iniciara el plan de erradicación del chabolismo hace ya tres años.


«Es un proceso satisfactorio aunque lento. Ningún gobierno municipal lo había abordado de manera directa hasta que llegamos nosotros», indicó Paula de Miguel, que no se atrevió a poner una fecha concreta para marcar el fin del chabolismo en Gozón. «Es un proceso complicado, hay que analizar muchos factores para que esas familias pasen a vivir en una vivienda normalizada», señaló la edil del PP. Durante este tiempo ya se han eliminado las chabolas existentes en Santana. En este barrio de Luanco existen infraviviendas cuyos desperfectos se van reparando gracias a las ayudas sociales recibidas.


El plan de eliminación del chabolismo consiste, principalmente, en ofrecer a las familias una vivienda en condiciones de salubridad dignas. El pasado año cinco familias accedieron a ese tipo de pisos, cuatro más de las que lo hicieron en 2010. La concejala popular destacó, además, que las familias gitanas buscan ellas mismas sus nuevas viviendas, sin necesidad de tener intermediarios -en este caso Ayuntamiento y Fundación San Martín-, gracias a que «se han articulado diferentes medidas, lo que ha posibilitado un mayor acceso». De Miguel añadió que ninguna unidad familiar está hacinada en una vivienda normalizada.


El Ayuntamiento suscribió en 2008 un convenio con la Fundación San Martín, con sede en Avilés, para incorporar a estas familias a una vivienda normalizada. Actualmente, ese convenio está agotado, lo que quiere decir que esas cinco familias que viven en pisos «dignos» desde 2010 accedieron a esas viviendas al margen del convenio de colaboración.


Otro apartado importante del plan de acción para el desarrollo de la población gitana son las ayudas al alquiler. En 2011, siete familiares se beneficiaron de las ayudas al alquiler a la etnia gitana del concejo. Esas ayudas están impulsando el acceso a vivienda normalizada de las familias, ya que el cien por cien de las unidades familiares que entró en un piso el pasado año utilizó ese recurso en primera instancia. En total, se concedieron 42 ayudas.


Todas las familias beneficiarias cuentan con contrato de arrendamiento y adquieren el compromiso de acceder a las visitas semanales de los técnicos de Servicios Sociales y de participar en las acciones individuales y grupales que son llevadas a cabo por el Ayuntamiento. Este área municipal se encarga además de analizar si se produjeron o no conflictos vecinales de relevancia con esas familias que han pasado de vivir en una chabola a una vivienda normalizada. En 2011, no se registró ningún caso de relevancia. La concejala de Servicios Sociales reconoce que esa labor de su área es «dura» aunque obtiene sus frutos.


Las unidades familiares de etnia gitana y usuarias de Servicios Sociales se interesan en un 80 por ciento de las medidas de ahorro energético.

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