15 de mayo de 2012
15.05.2012

El corazón debe seguir latiendo

El doctor Víctor Rodríguez recomienda abandonar el consumo de tabaco para recuperar la vida anterior al infarto

13.03.2012 | 04:22
El doctor Víctor Manuel Rodríguez, antes de ofrecer una conferencia.

S. FERNÁNDEZ

«Se puede llevar una vida más o menos normal después de un infarto de miocardio», aseguró ayer el doctor Víctor Manuel Rodríguez, cardiólogo del Hospital San Agustín desde 1996. Rodríguez participó en la segunda sesión del ciclo de conferencias «Ay, corazón» sobre la salud cardíaca que promueve este mes la Sociedad de Amigos del País de Avilés y comarca. «La vida después del infarto será distinta a la que se llevó antes de la crisis, pero eso no quiere decir que vaya a ser peor», añadió. Y es que tras la parada del corazón el enfermo «tiene que dejar el tabaco, los hábitos de vida sedentarios, debe mejorar la alimentación...», explicó el doctor Rodríguez. «Eso sí, la vida posterior tendrá limitaciones», admitió el cardiólogo que colabora por primera vez con los Amigos del País.


El infarto se produce como consecuencia de una falta de riego sanguíneo en un músculo. «Cuando ese músculo es el cardíaco tenemos un infarto de miocardio», explicó el doctor Rodríguez. «La falta de riego es una oclusión de las arterias coronarias que nutren de sangre al corazón: el infarto, pues, es una manifestación de la arterioesclerosis». ¿Por qué se produce? «Hay una serie de factores que favorecen a que se produzcan los infartos. Además, estos factores pueden ser sumatorios: el tabaco, la obesidad, la hipertensión, la diabetes...», añadió Rodríguez.


La vuelta a la cotidianeidad de un enfermo infartado tiene que ver con la extensión de la oclusión de la parada. «Muchos de estos enfermos no llegan al hospital, sobremanera en los casos más severos: los de arritmias que son letales», añadió el cardiólogo.


De entre todos los factores que pueden provocar un infarto el primero de todos es el consumo de tabaco. «Lo primero que tiene que hacer un enfermo infartado es dejar el tabaco», advirtió. «El tabaco produce tumores nocivos, frecuentemente en la laringe y los pulmones, pero también el consumo de cigarros contribuye a agravar la arterioesclerosis. Si una persona deja el tabaco disminuye en un cincuenta por ciento la posibilidad de sufrir un infarto», concluyó el doctor Rodríguez.

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