Una iniciativa para mejorar la seguridad en las actividades de espeleología 

Los rescatadores de la oscuridad

El Gorfolí lidera el Grupo Asturiano de Espeleosocorro, que imparte formación a los aficionados de la Federación de Espeleología para intervenir en accidentes en las cuevas

30.04.2014 | 19:24

El Grupo Gorfolí lidera una iniciativa de la Federación de Espeleología de Asturias encaminada a reforzar la seguridad y la prevención de riesgos en cuevas. «Un rescate de montaña es más sencillo. Puede llegar un helicóptero, un vehículo... Pero en la cueva no. Tienes que entrar andando y salir andando, y puedes necesitar ocho horas para llegar hasta el accidentado». Así lo explica Adrián González Rajó, uno de los responsables en ofrecer la formación a los federados. El objetivo último es que haya un equipo de gente preparada y disponible para actuar en el caso de que el Grupo de Rescate e Intervención en Montaña (Greim), de la Guardia Civil, requiera su colaboración. Y que además quienes practican espeleología sean lo más precavidos posible, reduciendo así el riesgo de accidentes.

La Federación de Espeleología cambió de directiva hace unos años. Y el nuevo equipo responsable ha iniciado un trabajo de dinamización de todos los ámbitos. «Me propusieron si quería hacerme cargo del espeleosocorro y la prevención y acepté encantado», indica González. Y el año pasado ya comenzaron las actividades, principalmente jornadas de autosocorro y prevención.

Junto con Eduardo Puerta, también del Grupo Gorfolí, González puso en marcha el Grupo Asturiano de Espeleosocorro, en vista del éxito de la formación. Un fin de semana al mes organizaron una sesión de tres días para iniciarse en las técnicas básicas del socorro y acudieron una media de 22 personas cada vez, todos ellos pertenecientes a los distintos clubes de Asturias. «Hemos acabado esta primera fase de dar a conocer la actividad y a partir de ahora promoveremos que el grupo siga funcionando, haciendo prácticas y simulacros», añade el espeleólogo.
El colectivo asturiano que hace deportes de montaña es una familia: «Nos conocemos casi todos, incluso a los ingleses y a los montañeros de otras comunidades», cuenta Adrián González. Así que «no deja de ser un amigo» quien se accidenta. Y la dificultad principal que tiene Asturias para hacer un rescate es que las cavidades son muy estrechas: pasos muy dificultosos y angostos. A eso se une que los avances técnicos y la capacitación de los espeleólogos les permiten trabajar cada vez en cuevas más profundas, lo que complica aún más el rescate.

Según el montañero del Grupo Gorfolí, una diferencia fundamental entre Asturias y Cantabria es que en el Principado apenas hay turismo espeleológico. Eso supone que quien trabaja en una cavidad es, probablemente, el único que la conoce. Por contrapartida, Asturias registra menos accidentes, ya que quienes practican la espeleología están bien formados y entrenados. «Es más fácil accidentarse cuando se tiene una actitud turística», opina el espeleólogo.

Una de las misiones que tiene Adrián González es estar lo más informado posible de qué grupos están trabajando y dónde. «En la zona de Picos necesitas una autorización del Parque. En otras zonas de Asturias a lo mejor no es obligatorio, pero entre los distintos grupos se suele siempre informar a la Federación».

La rutina preventiva de un espeleólogo es la siguiente. «Tenemos que avisar, dejar registrada la actividad, la hora prevista de salida y el margen de espera. Dentro de la actividad, llevar el equipo personal necesario para afrontar esa actividad y cualquier tipo de problema. Porque por un sencillo esguince pueden tardar ocho horas en sacarte». En ese equipaje básico hay ropa de abrigo, comida... «Una manta de emergencia, un simple gorro de lana, calcetines... cosas que no ocupan mucho espacio pero que te dan mucho confort porque en las cuevas hace mucha humedad y frío». Si van varias personas, una puede salir a dar el aviso. Si son sólo dos, hay que valorar qué es mejor. Y si el espeleólogo está solo, no le queda más remedio que esperar a que alguien se percate de su retraso y ponga en marcha el plan de rescate.

Adrián González considera que uno de los principales problemas que tienen que resolver las administraciones regionales es unificar la normativa relacionada con los rescates. «En cada comunidad autónoma hay una regla distinta. En Asturias no se están cobrando los rescates, aunque se podría. Pero además los criterios de cada comunidad son diferentes: imprudencia, deporte de riesgo... hay casos que son muy evidentes, otros están al límite». El caso es que si los rescates se cobran por horas, un rescate en una cavidad que puede durar diez o doce horas con una participación de varias decenas de personas sumaría una tasa monumental.

Adrián González llegó a la espeleología tras pasar por la montaña. «Espeleología fue lo último que probé y al final lo que más me gustó. En algunas expediciones me paraba el agua, por eso decidí empezar a bucear», explica. La actividad de los espeleólogos asturianos se centra, especialmente, en Picos de Europa. Y su trabajo se traduce en descubrimientos como el «Hombre de Ugiña» de hace un par de años o las más recientes pinturas prehistóricas de Onís. Pero además sus investigaciones también tienen aprovechamiento científico de tipo paleontológico, geológico e hidrológico, mucho mayor que otros deportes de montaña.

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