La falta de competencia en la subasta eléctrica eleva las dudas en Alcoa

La primera jornada de la puja, clave para el futuro de la empresa en Avilés, se cierra con la mitad de los grandes paquetes de 90 MW asignados de forma directa

31.08.2015 | 17:32
Subestación eléctrica de Alcoa.

La primera jornada de la subasta eléctrica que se ha celebrado hoy en Madrid se ha cerrado con la adjudicación de todos los paquetes de gran potencia (90 Megavatios) mientras que aún quedan por repartir 326 bloques de 5 Megavatios. Un total de 131 plantas han participado en la puja. Cuatro de los paquetes mayores se han adjudicado de forma directa, sin que hubiese pugna entre competidores, mientras que los otros cuatro se asignaron al mejor postor.

Red Eléctrica Española, el órgano que gestiona la subasta, aún no ha dado a conocer qué empresas se han llevado los diferentes paquetes eléctricos, lo que acrecienta la tensión entre los sindicatos de la planta avilesina de Alcoa, pendientes de unos resultados que pueden ser determinantes para el futuro de la factoría. No obstante, la empresa ya advirtió hace días de que la viabilidad de la planta avilesina está en el aire y que ni tan siquiera depende de los resultados de la puja. Los representantes de las multinacionales están efectuando sus ofertas a los distintos paquetes de potencia eléctrica en el recinto del Ifema.

Y es que la comarca se lo juega casi todo en la subasta de la interrumpibilidad eléctrica. La multinacional Alcoa precisa más que ninguna otra de las contendientes que los resultados de la puja sean óptimos, aunque, de conseguir este objetivo no garantiza que mantenga en Avilés su producción y es que está teniendo fuertes pérdidas en la planta de San Balandrán, mayores que las previstas a comienzos de año de hecho. El martes pasado, el presidente de la compañía en España, Rubén Bartolomé, se presentó en Avilés con un mensaje de futuro incierto en la cartera: la caída del precio de los productos básicos en la Bolsa de Metales de Londres (LME en sus siglas inglesas) vaticina sólo malas noticias. China ha inundado los mercados y el aluminio se vende ahora al mismo precio que en la primavera de 2009. Las malas noticias, sin embargo, no cesaron con esta visita. El cambio en las reglas de la subasta del viernes pasado por parte de la Secretaría de Estado de Energía no ha hecho más que acrecentar el pánico: en 2014 hubo 9 bloques de 90 megavatios hora en la subasta; hoy sólo fueron ocho. Parte del porvenir de la comarca está en manos de los dos subasteros que mande Alcoa a la puja. Estas son las claves de la partida.

Interrumpibilidad. Es un producto para la gestión de la demanda eléctrica que aporta flexibilidad y respuesta rápida para que el sistema funcione adecuadamente ante situaciones de desequilibrio entre generación energética y demanda. Este servicio se activa en respuesta a una orden de reducción de potencia que da Red Eléctrica Española (REE) a los grandes consumidores que sean proveedores de interrumpibilidad, principalmente, la gran industria. REE apaga momentáneamente el suministro de las fábricas para atender demandas domésticas. Para hacer esto, el Gobierno paga lo que se establece en una subasta. En 2015 lo hizo en Alcoa cuatro veces.

Subasta. Para ser proveedor del servicio de interrumpibilidad, los grandes centros consumidores de energía han tenido que haber sido habilitado por el Gobierno de España, de este modo pueden participar en una subasta eléctrica. La de este año se celebra la próxima semana: desde el día 31 de agosto al 4 de septiembre.

Productos a subastar. Son dos: bloques de 90 megavatios hora y bloques de 5 megavatios hora. La Secretaría de Energía resolvió el viernes pasado que fueran 8 los bloques de 90 (una potencia de 700 MW) y 376 los de 5 (1.880 MW).

Lugar de la subasta. Se celebrará en la Institución Ferial de Madrid (IFEMA) a partir de las 9.00 horas. Los de 90 megavatios hora se subastan el lunes; los de 5, a partir del martes.

Precio de salida. Los bloques de 90 megavatios hora saldrán a 340.000 euros/MW. El escalón de bajada de la puja está previsto en 1.000 euros/ MW, es decir, la subasta es descendente. Los bloques de 5 megavatios hora tienen un precio de salida de 200.000 euros. También es una subasta descendente a razón de 1.000 euros por escalón. Se lleva cada uno de los bloques el último pujador que se mantenga activo en la cabina.

Periodo de entrega. Está previsto para el año próximo, es decir, entre el 1 de enero y el 31 de diciembre el operador del sistema (REE) puede dar orden de apagar momentáneamente el suministro de las compañías a las que finalmente el Gobierno les compre la interrumpibilidad.

Dificultades. Los sindicatos defienden la venta del producto interrumpibilidad porque "puede beneficiar a todos, tanto a las grandes industrias, como a los pequeños consumidores". REE puede apagar una fábrica y desviar su electricidad a otro punto sin necesidad de encender nuevos grupos de energía. En lo que no están de acuerdo es que el de la subasta sea el mejor posible. El ejemplo claro ha sido Alcoa, que estuvo a punto de cerrar en Avilés y La Coruña por su fracaso en la primera puja.

Competencia. Otra dificultad del sistema es que todas las empresas electrointensivas juegan el mismo partido. Las empresas lamentan este criterio igualitario: no es lo mismo producir aluminio electrolítico que acero o cerámica. La distancia entre el gasto de Alcoa en electricidad y el de algunas cementeras es sideral, pero todas se la juegan a la misma carta. Esto supone, se quejan los grandes consumidores, que los nuevos puedan tirar el precio de la interrumpibilidad "porque todo lo que consigan será ingreso", no como sucede en las plantas alumineras. Alcoa considera la electricidad como materia prima (el 40 por ciento de los gastos de producción se los lleva la energía).

Contendientes. A la subasta de interrumpibilidad se presentan centros de trabajo (no empresas). Esto es lo que explica que las plantas de Alcoa de Avilés y de La Coruña hubieran caído el año pasado y no San Ciprián. Alcoa Avilés consume en torno a 115 megavatios hora actualmente (está al 66 por ciento de su producción) precisaría entonces un bloque de 90 y, al menos, cinco de cinco para poder mantener la producción el año próximo en las mismas condiciones.

Año 2014. Lo que sucedió el año pasado fue que el Gobierno estaba en disposición de comprar 9 bloques de 90 megavatios hora, pero fueron 11 los centros de trabajo que los iban a vender. Dos se quedaron sin poder venderlos (Avilés y La Coruña). Este año el Gobierno quiere comprar sólo 8, pero ha prohibido a Inovyn-Solvay (de Martorell) que se presente. Esto pinta una situación semejante a la del año pasado: 10 centros de trabajo para 8 bloques. Dos se pueden quedar sin ellos. Las condiciones previas (las del BOE del 4 de agosto) indicaban una horquilla entre 7 y 13 bloques de 90. La esperanza estaba ahí y el Gobierno la echado por tierra.

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