"Hace dieciséis años que ya no necesito seguridad personal", dice Salman Rushdie

Un espectacular despliegue policial recibe en el Centro Niemeyer al autor de "Dos años, ocho meses y veintiocho noches", condenado por Irán

08.10.2015 | 19:14
"Hace dieciséis años que ya no necesito seguridad personal", dice Salman Rushdie

El novelista británico Salman Rushdie (Bombay, antiguo Imperio Británico, 1947), que presentó ayer en Avilés su última novela, parece un tipo normal: cazadora de piel, pantalón de franela y botines. Sin embargo, es caballero del Reino Unido y eterno candidato al Premio Nobel de Literatura (se falla hoy). La República de Irán le condenó hace 25 años por blasfemo: había escrito "Los versos satánicos". Dictaron en su contra (y en contra todos los que tuvieron que ver con la publicación de la novela) la pena de muerte. Por eso desapareció. "Ahora sólo pienso en la seguridad cuando algún periodista me pregunta por ella, el resto del tiempo me dedico a escribir", confesó ayer durante una rueda de prensa previa a la presentación en el auditorio del Centro Niemeyer de Avilés de "Dos años, ocho meses y veintiocho noches" (Seix Barral, 2015). "Desde hace 16 años ya no necesito seguridad personal, lo que hay aquí lo ha pedido el teatro", insistió el novelista. Rushdie llegó al Niemeyer acompañado de guardias de seguridad, agentes de la Policía Nacional y hasta un perro labrador en pleno estado de éxtasis. "En Londres y en Nueva York camino con total libertad", aseguró el escritor. Una hora después de atender a los periodistas, conversó con la profesora María Socorro Suárez Lafuente, experta en literatura británica contemporánea. El auditorio del complejo cultural de la ría estaba casi a reventar.

A Rushdie, que es uno de los escritores ingleses más respetados del momento, le costó tres años concluir su última novela. "Es un verdadero placer cómo ha comenzado la historia de este libro en inglés. Parece que gusta mucho y, por lo que veo, en España también", aseguró. "Siempre espero lo mismo de un libro nuevo: que tenga lectores. He tenido la suerte, hasta ahora, de contar con lectores muy leales y espero que se unan unos cuantos más de aquí en adelante", apostó el novelista.

Dos años, ocho meses y veintiocho noches son exactamente 1.001 veladas. Sherezade dedicó todo ese tiempo a contar las historias que debían retrasar su muerte a manos de un sultán psicópata. El sultán quedó idiotizado por las fábulas y todas las noches reclamaba más. La peripecia vital de Rushdie, en cierto modo, es la de una "antisherezade". -La fábula, la fantasía, aseguró, siempre han estado presentes en sus obras. "Pienso que los cuentos de hadas han sido instrumentos muy proclives para debatir ideas", sentenció el novelista que concluye su último libro en un futuro lejano que se llama Era de la Extrañeza: "Estamos en un momento de cambios extraordinarios, de grandes transformaciones y considero que son muchas las personas que se sienten confundidas por la velocidad de todos estos cambios. La Era de la Extrañeza está en el futuro en mi libro, pero la encuentro en el mundo en el momento presente", señaló el novelista. "Sin duda, yo me siento así y me di cuenta de que quería convertir esto en una dramatización, por eso se me ocurrió el mundo del final del libro, donde las normas ya no existen, ni siquiera las de la ciencia", apostilló el autor de "Dos años, ocho meses y veintiocho noches". Salman Rushie explicó al hilo de esto que el presente "es una era de narrativas que entran en conflicto, que colisionan entre sí" y, para ello, puso un ejemplo: "La vida en una ciudad es escenario de historias que chocan unas contra otras, como podemos chocar nosotros mismos cuando caminamos por las calles. En un momento dado, todas estas ideas se pueden unir y de esa unión nace una nueva. Esto es lo que he intentado hacer desde el principio de mi literatura", confesó el novelista.

Rushdie también habló de su personalidad moral: "Lo cierto es cada día me intereso menos por el devenir de la política en general. Cuando hablo de ideas me refiero a que mi pretensión es contar una historia bonita, el lugar en el que los lectores se quieren refugiar durante algún tiempo", explicó el novelista. Pese a ello, añadió: "Si la religión es una cuestión de la esfera privada es una cosa que no es asunto mío. Cuando llega a la esfera política, lo cual es cada vez más frecuente, eso nos afecta a todos. Por eso tenemos que discutirlo", concluyó Rushdie.

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