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Asturias, un mar de algas

El biólogo José Manuel Rico Ordás destaca en el Marítimo "el rico patrimonio de vegetales" de las costas de la región

28.10.2015 | 04:14
José Manuel Rico Ordás, ayer, en el Museo Marítimo de Luanco, en una de sus estancias dedicadas a biología.

Las aguas que bañan Asturias guardan un rico patrimonio de algas. Así lo constató ayer el jefe del departamento de Biología de Organismos y Sistemas de la Universidad de Oviedo, José Manuel Rico Ordás, en una charla celebrada en el Museo Marítimo. El mar Cantábrico es el refugio de entre cuatrocientas y quinientas especies de estas plantas. Esta conferencia forma parte de las jornadas sobre ecología marina que se desarrollan esta semana en Candás y Luanco, que cuenta con el patrocinio de LA NUEVA ESPAÑA.

Rico Ordás divide las algas en tres bloques: rojas, pardas y verdes. "Son vegetales, pero no tienen órganos ni flores, ni raíz ni tallo ni hojas", señala el biólogo, que destacó el gran número de especies en Asturias, puesto que existen algas más propias de aguas templado-cálidas en el Oriente y templado-frías en el Occidente, mientras que en el centro, entre los cabos Vidio (Cudillero) y Peñas, existe una mezcla de ambas. "Las algas tienen en común que viven en el medio líquido, realizan la fotosíntesis y tienen estructuras diferentes", señala el investigador. "Salvo la denominada alga terrícola que puede vivir en tierra, sin estar cubierta de agua, el resto son completamente acuáticas", apostilló.

Posteriormente, Rico Ordás realizó un análisis pormenorizado de las especies de algas. Comenzó por las rojas. En este apartado se hallan las corallinas, que reciben ese nombre por su similitud con corales como ocurre con la oficinallis, que se emplea para curar lombrices. "El cambio climático también ha originado que aparezcan especies en Asturias como la Jania Rubens, que ahora es abundante y antes no existía", detalló. El popular ocle, de la categoría Gelidium, también se enmarca en este grupo. Sus formas son variadas: pluma, abanico, con "venas", entre otras.

Las pardas pueden encontrarse en el entorno de Aramar y suelen ser utilizadas en la cocina japonesa. Algunas de estas especies son las fucales y pelvetias, entre otras. Las verdes, con un alto contenido en clorofila, son más comunes en verano. Una de las especies más conocidas es la lechuga de mar.

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