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De la Madrid: "Avilés fue el gran puerto de los emigrantes"

El historiador destaca que el 60% de los asturianos rumbo a América en el siglo XIX partió de los muelles de la villa

12.11.2015 | 04:26
Juan Carlos de la Madrid.

Avilés fue el puerto de salida para miles de emigrantes durante la segunda mitad del siglo XIX. "Se dice que unos 50.000 rapaces salieron para las Américas por los puertos de asturianos y, el 60 por ciento de ellos, partieron desde aquí", aseveró ayer el doctor en Historia Juan Carlos de la Madrid, que pronunció en el Centro Niemeyer la conferencia "La carrera de América desde el Puerto de Avilés", enmarcada en la exposición "Portus". "Entre 1840 y 1880, el puerto de Avilés era pequeño, tenía muchas dificultades y quedó en un puesto secundario respecto a Gijón. Fue perdiendo el esplendor de la Edad Media, que conservó hasta el siglo XVIII. Pero siguió siendo el más importante de Asturias en un tráfico concreto: el de la carne humana, el de los que partieron hacia Cuba, lo que se conoce como la carrera de América", afirmó el ponente.

Porque ese viaje, que para muchos no tuvo retorno, se denominaba en el siglo XVIII "la carrera de Indias". "La hacía gente más bien acomodada, que ya partía hacia América con trabajo desde aquí. Pero, a mediados del siglo XIX, hubo una crisis de subsistencia, había mucha hambre y mucha gente se vio obligada a salir fuera", prosiguió De la Madrid. Según explicó, "el 80 por ciento de los que iban a Cuba en veleros pagaban el pasaje de sollado". Es decir, viajaban en una bodega bajo la cubierta del buque y entre la carga y sus propios baúles. "Los más acomodados dormían en la antecámara o cámara, bien separados del resto mediante lonas, bien en literas. Los retretes estaban en la cubierta, había uno por cada 100. Pero a veces ni se podían usar por la mala mar", continuó.

Aquellos buques, de hasta 300 toneladas, eran muy ligeros. Entre ellos, destaca la corbeta "Villa de Avilés", inmortalizada en un cuadro de William Andrews Nesfield (1793-1881), que pertenece a los fondos del Museo de Bellas Artes de Asturias y que se expone en "Portus". De la Madrid aprovechó para reclamar ese cuadro para el Museo de la Historia Urbana de Avilés. "Ese debería ser su sitio. El museo se encuentra, además, justo frente al lugar en el que estaba la fuente en la que se cargaban las pipas de agua de estos barcos", señaló.

Aquellos viajes a través del Atlántico tenían mucho de aventura. "Los buques tenían desde la quilla hasta la cubierta unos tres metros y se enfrentaban a olas de nueve metros con mala mar; y quienes lo hacían tenían como motivación "huir de la miseria o de las quintas (el servicio militar de entonces)", dijo el experto. "De ahí que muchos de aquellos emigrantes fueran rapaces, de unos 16 años, que viajaban solos antes de hacer el servicio militar", añadió.

Juan Carlos de la Madrid también se refirió a la legislación de la época sobre el tráfico de personas y las artimañas de las navieras. "Se establecieron filtros para ofrecer un buen trato a los emigrantes: tenían que contar con suficiente espacio, recibir un trato digno en cuanto a la comida y en el buque tenía que viajar un cirujano de primera. Pero esto no se cumplía. Por ejemplo, la ley establecía que se podían cargar tantos emigrantes como toneladas tuviera el buque, descontando la carga y la aguada. Pero hay infinidad de testimonios sobre cómo se lo saltaban a la torera ", explicó el historiador.

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