Adiós a un docente sabio y atento

La comunidad educativa despide a Hipólito Vacchiano, profesor fallecido el pasado jueves, con un homenaje en el salón de actos del instituto

19.11.2015 | 04:27
Asistentes, ayer, al homenaje a Hipólito Vacchiano firman un libro para recordar la figura del profesor, en el recuadro.

El profesor de Geografía e Historia del instituto de Luanco Hipólito Vacchiano López falleció el pasado jueves y no pudo disfrutar de su jubilación como docente. "Era su último año", destacó ayer, apenado, Eloy Fernández, jefe de estudios del IES. La huella que dejó este hombre discreto, de sonrisa tímida y apasionado de la Educación pervive entre las paredes del centro en el que trabajó los últimos diez años de vida. La comunidad educativa organizó ayer en el IES un acto para recordar a este "profesor, vecino, amigo y compañero", como rezaba el cartel de la convocatoria.

"Era un hombre del Renacimiento, sabía de todo", explicaba ayer la directora del centro, María Antonia González, que se emociona mientras habla de un compañero que siempre generó confianza y que "siempre estaba ahí para emprender cualquier iniciativa". Sus alumnos también hablan maravillas de Vacchiano. Sobre todo los de 2º de Bachillerato B. "Era un buen profesor, muy atento", expresaba la alumna Isabella Marchesini. A su lado, Lucía Mariño recuerda que su profesor siempre decía que los alumnos han de estudiar lo que desearan y no las carreras que tuvieran supuestas salidas. "Estudió Ciencias en el Bachillerato y acabó en Historia del Arte", matizaba Colás González-Pola.

Cecilia Suárez indicaba que el fallecimiento de su profesor de Geografía e Historia fue inesperado tanto para alumnos como para profesores. La climatología y los ríos de España se quedaron a medias de explicar y el examen sobre la época de Isabel II está sin corregir. "A veces nos decía que le dolía la cabeza y cuando se le olvidaba algo, bromeaba. El último examen lo tardó en corregir, pero no pensábamos en lo que ocurrió para nada", comentaban los alumnos, que pícaros también ponían a prueba los conocimientos de Hipólito Vacchiano. "Al final, siempre lo sabía todo", destacaban.

El recuerdo que deja el docente fallecido es imborrable. Un hombre tranquilo que se despidió la semana pasada con la lección bien aprendido. Sus compañeros le definen como cercano y querido, serio pero con gran sentido del humor, cariñoso y se desvivía con sus alumnos.

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