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"El asador El Bosque pagará lo que debe y saldrá a flote", tranquiliza la propiedad

La administración concursal y el dueño del establecimiento, que sigue abierto, confían en llegar a acuerdos de pago flexibles con los acreedores

27.11.2015 | 04:16
Guillermo Fernández Blanco.

"Pagaremos a todos los acreedores -de hecho, desde el pasado día 24 de septiembre vienen cobrando con puntualidad-, tenemos la intención de liquidar las deudas atrasadas de forma íntegra y seguimos trabajando duro día a día para sacar el negocio a flote. Es más, estamos plenamente convencidos de que el asador El Bosque va a salir adelante". Son palabras que resumen el sentir de los gestores de El Bosque, el proyecto hostelero más importante promovido en la última década en la comarca de Avilés y que desde el pasado mes de septiembre está inmerso en un concurso de acreedores solicitado de forma voluntaria por la propiedad, de la que es titular el empresario Leopoldo Rubio Ramos.

"No estamos en quiebra, una figura jurídica que ni siquiera existe en la legislación española", aclaró ayer el abogado de El Bosque, el avilesino Guillermo Fernández Blanco. "El negocio está en concurso de acreedores voluntario -esto es, solicitado por nosotros mismos, no a instancias de ningún acreedor-, que lo que implica es un estado patrimonial en que el deudor no puede cumplir con sus obligaciones regulares"", explicó el mismo abogado.

Con ese talante optimista y en perfecta sintonía con la administradora concursal nombrada por el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Oviedo con sede en Gijón, Marina Fernández Álvarez, la propiedad del asador El Bosque mantiene la actividad del establecimiento hostelero, que sigue ofreciendo la amplia carta de platos de siempre y el esmerado servicio con el que abrió al público hace poco más de un año cerca de Raíces, en la frontera de Avilés y Castrillón.

El concurso de acreedores fue la fórmula elegida por la propiedad del asador El Bosque, previo asesoramiento con expertos en Derecho Mercantil, para reconducir una situación financiera delicada "pero no insuperable", según el entorno del empresario, desde donde se insiste en que lo que necesita el negocio es "un cierto margen de maniobra y flexibilidad financiera para coger aire". En ese sentido, el concurso de acreedores conlleva la suspensión de las ejecuciones; "es decir, que se paralizan los procesos judiciales iniciados, pero los gastos ordinarios (salarios, abastecimiento de materias primas, gastos de proveedores, etcétera) se siguen abonando día a día", explica Guillermo Fernández Blanco. De hecho, la empresa no tiene deudas contraídas con los miembros de la actual plantilla.

También en virtud del concurso de acreedores declarado el pasado 24 de septiembre las llamadas "ejecuciones privilegiadas" (como los créditos hipotecarios) se paralizan un año y posteriormente se siguen abonando con los intereses existentes en el momento de la paralización. En cuanto a los créditos ordinarios, lo que se ha hecho es abrir un proceso de negociación -"que está muy avanzado, destaca el abogado de El Bosque- tratando de llegar a acuerdos de aplazamiento "y con la intención de pagar la totalidad de las deudas". La posibilidad, presente en todo concurso de acreedores, de reducir la carga de deuda mediante una quita no ha sido explorada aún en el caso del asador El Bosque.

El concurso de acreedores, según una profesional del Derecho consultada por este diario, "es un instrumento jurídico destinado a solventar los problemas de liquidez de una empresa que se encuentra ante la imposibilidad de atender el pago corriente de sus obligaciones. Está diseñado, en beneficio de los acreedores, para presentar y negociar un convenio que permita pagar a los acreedores y, a la vez, conseguir la continuidad de la empresa". En este sentido, ayer mismo entró en el Juzgado de lo Mercantil el informe preliminar de la administradora concursal, lo que da paso a la presentación por parte de los acreedores de las posibles incidencias concursales. Una vez resueltas éstas, será el momento de presentar la propuesta de convenio concursal; esto es, el plan para pagar las deudas atrasadas.

La expectativa con la que trabajan los gestores originales de la empresa hostelera y la actual administración concursal es que el reflotamiento del negocio montado por Leopoldo Rubio Ramos "es absolutamente viable y ni por asomo se prevé la liquidación". Y el deseo de quienes trabajan para que el proyecto quede encauzado en 2016 es que la clientela ponga de su parte en las próximas fechas festivas -durante las que El Bosque echará el resto- para que diciembre marque el inicio de una nueva etapa.

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