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Las familias de alumnos del Conservatorio piden unidad para acabar con la guerra interna

La concejala de Cultura insta a los profesores en conflicto a normalizar las relaciones por el bien de la institución

22.01.2016 | 04:07
Una pasada actividad musical en el vestíbulo del Conservatorio.

"Éramos como una familia bien avenida, pero esa situación se ha roto; queremos recuperar cuanto antes la armonía perdida y, para eso, es imprescindible que todos nos pongamos cuanto antes a remar en la misma dirección". Son palabras de Mercedes García Martínez, la presidenta de la asociación de madres y padres de alumnos (AMPA) del Conservatorio de Avilés, que dejan entrever la preocupación del colectivo por la crisis interna que afecta al centro y que se plasma en el profesorado dividido, la existencia de un recurso en marcha contra el nombramiento de la actual directora y un clima de trabajo "desagradable", según cuentan los protagonistas.

A ese deseo de pacificar el clima interno del Conservatorio se suma la concejala de Cultura de Avilés, Yolanda Alonso, quien subraya que la escuela municipal de música es "un lujo para Avilés" e insta a las partes en conflicto -por un lado, la nueva dirección, y por otro, un grupo de profesores que discrepa tanto de decisiones puntuales como del modelo de gestión implantado- a hacer un esfuerzo "para normalizar las relaciones y el funcionamiento de la institución".

La publicación ayer en LA NUEVA ESPAÑA de los detalles que han llevado el Conservatorio de Avilés a un clima de crispación interna que algunos de los afectados califican como "límite" generó numerosas reacciones, inquietud y asombro entre quienes ignoraban lo que se cuece dentro de los muros del palacio de Balsera. Entre los más preocupados, varios profesores que llegaron incluso a manifestar su temor por el puesto de trabajo "si la imagen del Conservatorio se resiente de esta crisis" y la concejala de Cultura, que lleva meses tratando de apaciguar los ánimos para evitar que las tensiones se trasladen a la actividad docente.

A este respecto, la presidenta de la AMPA es clara y categórica: "El alumnado es sabedor de que el clima interno está enrarecido pero a día de hoy mentiría quien dijera que esa situación se ha trasladado a las clases. La actividad académica se desarrolla con total normalidad y a plena satisfacción más allá de que faltan algunas plazas de profesores por cubrir, un tema que, por cierto, nos consta que está en vías de ser solucionado".

En el ojo del huracán está la figura de la nueva directora del Conservatorio, Raquel García, quien ayer declinó contar su versión de los hechos a este diario, si bien dejó abierta la puerta a hacerlo en días próximos previa reflexión. La figura de García es objeto de críticas en el ámbito laboral por la supuesta intransigencia de sus decisiones organizativas. Y ese mismo argumento es el que utiliza la asociación de padres para lamentar la práctica ruptura de relaciones con la responsable de la escuela.

Fricciones con la AMPA

"El nuevo equipo directivo tomó decisiones que generaron división y la interlocución con nuestro colectivo pasó a ser nula. Además, se ordenó una serie de cambios que afectaron a lo que era el normal funcionamiento de nuestra asociación, como la restricción de uso de locales del Conservatorio para nuestras reuniones o el reparto de comunicaciones entre los alumnos para que se las hicieran llegar a los padres", explica la presidenta de la AMPA, Mercedes García.

La directora del centro educativo, Raquel García, da su versión sobre esas quejas de la asociación de padres en una nota aclaratoria que está colgada en la web del centro y que, entre otros asuntos, detalla cómo debe ser a partir de la fecha la utilización de los locales del Conservatorio por parte de la dirección de la AMPA: dispondrá de un local exclusivo para que se reúnan los miembros de la ejecutiva y usará el vestíbulo para hacer asambleas, siempre previo avisos de las actividades con 48 horas de antelación.

"Con semejantes cortapisas, un padre no puede acudir, si es su gusto, a una reunión de los miembros de la directiva... es absurdo", critica Mercedes García, quejosa con la puntillosidad reglamentaria de la directora. Lo cierto es que desde hace semanas los miembros de la AMPA se han exiliado y se reúnen en un local que le deja la Fundación Municipal de Cultura en su sede de la plaza de Álvarez Acebal.

Para enrarecer más las relaciones de la dirección del Conservatorio y la AMPA, la directora de la escuela musical niega a la presidenta del colectivo de padres la representatividad inherente a la presidencia que ostenta, toda vez que Mercedes García no es madre de alumno, sino alumna propiamente dicha. "A mí me eligieron y nadie protestó", expone la aludida.

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