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El cañón de Avilés entra a formar parte de la red de áreas marinas protegidas

La nueva categoría europea de la fosa puede implicar cambios en las normativas pesquera, de navegación y de explotación del subsuelo

27.01.2016 | 12:27
Un grupo de turistas, en una visita al cañón de Avilés.

El cañón de Avilés ya está integrado en la red de áreas marinas protegidas de España (Rampe). La Unión Europea ha aprobado la inclusión de este intrincado complejo de fosas en las listas biogeográficas como Lugar de Importancia Comunitaria (LIC), una etiqueta que permite una regulación amplia de las actividades pesqueras, de la navegación, de la explotación del subsuelo o la extracción de recursos naturales. En el Cañón de Avilés faenan unos 280 barcos que, en principio, no verán afectada su actividad, según avanzaron en su día responsables del Ministerio de Medio Ambiente en una reunión con representantes del sector pesquero. Tras la protección del Cañón de Avilés está el Convenio de Biodiversidad, que obliga a España a crear refugios en el mar que ocupen, al menos, el 10 por ciento de sus aguas territoriales.

Entre las zonas de alto valor que han merecido este reconocimiento de la Unión Europea se encuentran, junto al Cañón de Avilés, los bancos de Galicia y de la Concepción, los volcanes de fango del golfo de Cádiz, el sistema de cañones submarinos occidentales del Golfo de León, el canal de Menorca, el sur de Almería-Seco de los Olivos, el espacio marino de Illes Columbretes y el espacio marino de Alborán. Hasta ahora, la única área marina protegida de España se encuentra frente a la costa asturiana, y es la de Cachucho, que lo consiguió en 2009.

Y de ahí el temor que expresan los pescadores de la región por la aprobación de medidas conservacionistas en el cañón de Avilés. Ninguno quiere oír hablar del Cachucho, un rico caladero situado al norte de Llanes en el que está prohibido faenar desde su etiquetado como área marina protegida. El director general de Pesca, Alberto Vizcaíno, ya lanzó mensajes tranquilizadores a finales de 2014. Entonces, aseguró que el Estado aprendió la lección de cómo no se debe gestionar un área marina protegida.

El Cañón de Avilés no sólo es la guarida del legendario kraken (calamar gigante), sino que su situación fronteriza entre las aguas cantábricas y las atlánticas le confiere unas características únicas que multiplican la biodiversidad y le hacen ser merecedor de incorporarse a la lista de los espacios submarinos protegidos, tal y como reclamaban los investigadores. Además, se trata del tercero más importante del mundo en cercanía a la costa. A ocho millas mar adentro, esta sima alcanza profundidades de 4.000 metros, una cifra nada despreciable si se tiene en cuenta que la mayor depresión del mundo, la Fosa de las Marianas (en el Océano Pacífico) tiene 11.000 metros. Y el botín que atesora apenas se empieza a revelar tras años de campañas oceanográficas.

Los científicos han hallado en este enclave más de 20 especies desconocidas en el cañón de Avilés, como adelantó días atrás este diario. La fosa marina es un "ecosistema irrepetible" con 1.380 variedades animales catalogadas, como corales, esponjas y tiburones de profundidad. El profundo valle marino oculta también una importante cantidad de mamíferos, como el delfín mular, las marsopas, la tonina, el delfín común y el listado, el calderón común, los zifios y el cachalote pigmeo. También los grandes cetáceos tienen cabida, como el rorcual común e incluso los cachalotes. Esas son las principales credenciales de un cañón ya protegido a nivel europeo. Las aves tienen también presencia habitual en la superficie del cañón, con especies como el alcatraz, el colimbo, el arao común, el frailecillo y la pardela.

El Cañón es una zona compleja en donde la plataforma continental del mar Cantábrico se encuentra profundamente modificada por la acción de la tectónica compresiva presentando importantes elementos geomorfológicos como son: tres grandes cañones submarinos (Avilés, El Corbiro y La Gaviera; una plataforma marginal (Canto Nuevo) y un alto estructural rocoso masivo (Agudo de Fuera).

El proyecto Life+ Indemares, desarrollado entre los años 2009 y 2014, ha permitido además catalogar 39 zonas de especial protección para las aves (ZEPA), entre ellas el espacio marino de Cabo Peñas, en Gozón. En conjunto, estos espacios aportan más de siete millones de hectáreas a la Red natura 2000 española, multiplicando por ocho la superficie marina protegida.

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