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El conflicto de un buque abandonado a su suerte

La tripulación del "Lybov", en huelga, se niega a mover el barco a otro muelle

El armador ya acumula una deuda de unos 20.000 euros con el Puerto - Cruz Roja vuelve a aportar víveres y llevará a la cocinera al dentista

03.02.2016 | 04:07
Tatiana Goncharova, cocinera del "Lybov", en la cocina del barco.

La tripulación del "Lybov", el barco detenido en Avilés desde diciembre por diversas deficiencias, se puso ayer por la tarde de huelga y se niega a mover el buque desde el muelle de Raíces hasta el de Valliniello, tal y como pretendía la Autoridad Portuaria. Así lo explicó ayer la inspectora del sindicato internacional del mar (ITF), Luz Baz, que prolongó su estancia en Avilés hasta que las aguas vuelvan a su cauce. "La tripulación asegura que existen problemas técnicos de seguridad en el barco, que necesitan instrucciones del operador y que no lo van a mover de momento", afirmó. El presidente de la Autoridad Portuaria, Santiago Rodríguez Vega, explicó que es necesario liberar el muelle que ocupa el "Lybov" para que lo ocupen barcos que ya anuncian su llegada.

El armador del buque "Lybov" acumula ya unos 20.000 euros de deuda con la Autoridad Portuaria, en concepto de tasa de amarre. La tarifa que se aplica para estancias prolongadas, como es el caso, ronda los 400 euros diarios, así que cuanto más tiempo pase sin que el armador, la empresa Cameo Asociates (con oficina en Panamá), abone el dinero que adeuda a la tripulación y solvente las deficiencias técnicas que llevaron a Capitanía Marítima a retener el barco, mayor será la cantidad pendiente con la Autoridad Portuaria.

Según explicó Luz Baz, el "Lybov" ya había tenido problemas anteriormente con la ITF cuando recaló en Egipto. Después prosiguió su navegación y cuando llegó a España recaló en La Coruña, donde no lo inspeccionaron. Fue en Avilés donde una nueva revisión sacó a la luz los incumplimientos laborales (causa suficiente para detener el barco), así como otros problemas técnicos. De los 14 tripulantes que permanecen en el barco (sólo uno lo abandonó hasta ahora) aproximadamente la mitad están ya fuera de contrato. Según explicó Luz Baz, tanto ellos como el resto de marinos quieren cobrar y volver a sus países de origen, Rusia y Ucrania.

El barco continúa sin consignatario y sin que el armador provea de fondos al nuevo operador, que pide más tiempo para solucionar los problemas. La ITF agradeció la colaboración de Cruz Roja, que volvió ayer a llevar alimentos a los tripulantes. Además, también gestionó que la cocinera pueda acudir hoy a una clínica de Oviedo a tratarse una infección bucal en una clínica que se prestó voluntaria para atenderla. "Todo sigue igual, pero gracias a Cruz Roja hay comida a bordo", concluyó Luz Baz.

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