El pastelero declara que bebió en el bar de la gasolinera de Cristalería antes del crimen

La Policía se lleva las grabaciones de las cámaras de la estación de servicio para contrastar la versión del presunto asesino del Carbayedo

04.02.2016 | 11:50

El pastelero avilesino Julio Pardo declaró a los investigadores que no recuerda lo que ocurrió en la madrugada del 26 de enero, cuando supuestamente agredió hasta la muerte a su mujer, dado su estado de embriaguez. El presunto asesino de Asunción Amores, conocida como Susi, sostiene que antes de ir a su casa, en el barrio del Carbayedo, estuvo tomando unas copas en la cafetería de la estación de servicio de Cristalería (abre las 24 horas), confirmaron fuentes próximas a la investigación. Agentes de la Policía Nacional han acudido ya a la gasolinera para recabar pruebas y comprobar si es cierto que Pardo estuvo allí consumiendo alcohol. Las mismas fuentes confirmaron a este periódico que los agentes se llevaron las grabaciones de las cámaras de seguridad de la estación de servicio para su análisis.

Poco ha trascendido de la declaración del presunto asesino a la Policía Nacional y al juez. En medios próximos de la investigación señalan que el pastelero de La Duquesita insiste en que no recuerda nada y de ahí también que su declaración ante el magistrado Julio Martínez Zahonero fuese tan breve, apenas treinta minutos. El estado en que se encontraba el presunto asesino de Susi Amores será uno de los pilares sobre los que girará el procedimiento. Cometer un crimen bajo la influencia del alcohol o las drogas puede conllevar una rebaja de la pena. Hallarse en el momento del delito bajo los efectos del alcohol o las drogas puede llegar a ser considerada una circunstancia atenuante de la responsabilidad criminal, pero siempre y cuando no se hayan ingerido para cometerlo.

Las indagaciones realizadas hasta el momento indican que el crimen se perpetró en torno a las cuatro y media de la madrugada del lunes al martes del 26 de enero, cuando un vecino del matrimonio se despertó por las voces de una mujer que gritaba "¡Julio, Julio, esto no me lo hagas, esto no me lo hagas!". "Me desperté sobre las cuatro y medida por los gritos de la vecina de arriba. Al principio, pensaba que las voces provenían de mi propia casa. Al escucharla chillar, lo primero que pensé es que el hombre se había suicidado. Después, oí gritos como de desesperación, ruidos como de caerse cosas. Fueron como unos quince minutos y no supe nada más", explicó a este periódico el día que trascendió el crimen, casi 48 horas después.

Los investigadores creen que Julio Pardo la emprendió a golpes con su mujer utilizando como arma homicida una llave inglesa. Susi Amores tenía algún golpe en otras parte del cuerpo, si bien responden a los impactos que recibió intentando defenderse de su agresor. Las pruebas recabadas hasta el momento constatan que fue consciente de la brutal agresión. El cuerpo también presentaba síntomas de asfixia (los investigadores localizaron en el escenario del crimen una almohada manchada de sangre), pero los primeros exámenes médicos apuntan a que el desencadenante de la muerte fueron los golpes que recibió en la cara y en la cabeza. El pastelero pasó unas 35 horas en el 6º A del número 11 de la calle Ramón y Cajal con su mujer asesinada, creen los investigadores. Ella fue localizada en el suelo del dormitorio y él en otra estancia del piso, presuntamente borracho y bajo el efecto de fármacos.

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