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La jungla de Santa Apolonia

"Esta calle es tercermundista", protestan los vecinos y comerciantes de un vial por el que circulan 7 millones de vehículos al año - Los viandantes urgen al Ayuntamiento el inicio de las anunciadas obras y piden mejoras en iluminación, limpieza y tráfico

05.02.2016 | 03:59

Hace ya 51 años que el somedano Armando Verdasco se instaló en la calle Santa Apolonia y desde entonces, asegura, "no se invirtió un céntimo en ella". "Es tercermundista", protesta este hombre, que no se acaba de creer que esta carretera, la de mayor densidad de tráfico de Avilés con una media de 20.500 euros al día (más de siete millones al año), vaya a ser objeto de un proyecto de reurbanización. No es el único. Viandantes y comerciantes coinciden en que están acostumbrados a convivir con tal densidad de tráfico y en manifestar su malestar por el lamentable estado de la carretera. Así, urgen el inicio de las obras anunciadas por el Ayuntamiento y piden mejoras básicas inminentes, como limpieza y una adecuada iluminación. "Esto es un desastre, nunca miraron para esta zona. En los barrios también pagamos impuestos", protesta el vecino de Llaranes José Manuel Palma. Este sentir es compartido por los viandantes que transitan a diario por la avenida que comunica la glorieta de Los Canapés con el concejo de Corvera.

Los baches son casi socavones en algunos puntos de la carretera, en algunos tramos las aceras están destrozadas o son inexistentes, por la noche numerosas farolas están apagadas y comerciantes y vecinos sostienen que Santa Apolonia es una especie de "ciudad sin ley" donde los conductores incumplen la normativa a diario y ponen en riesgo a los peatones. "Aquí no se respetan los semáforos. Si pusieran un radar, más de una multa y dos caían. Tienes que tener un cuidado tremendo, sobre todo, cuando vas con los críos, porque no te respetan el paso ni cuando estás cruzando por un paso de cebra. Hay muchas quejas en la zona por eso", asevera Isabel Rodríguez.

"Esta es una zona de paso de toda la vida y no está como debería. Un poco más allá de la gasolinera, tienes que bajarte de la acera y salir a la carretera para pasar con el carrito del crío, es un peligro", apunta Blanca Vázquez, también vecina de Villalegre. "Esta es la calle más sucia y más abandonada de Avilés. Mi madre ya sufrió dos caídas por el mal estado de las aceras", apunta María Jesús Fernández.

Armando Verdasco se muestra escéptico sobre el plan de reurbanización de Santa Apolonia, una vieja reivindicación vecinal que parece estar más cerca. El proyecto municipal pasa por la mejora de servicios, aceras y renovación del firme de la calzada. El Ayuntamiento había reservado un millón de euros del presupuesto de 2015 para el arreglo del tramo comprendido entre la calle Santa Cecilia y el entronque con José Maribona, que aún no se ha adjudicado (inicialmente estaba previsto iniciar la obra esta primavera). Ahora, el PSOE ha añadido una previsión de 1,6 millones más en 2016 y 2017, con el objetivo de extender la actuación hasta el límite con Corvera.

"Buena falta hace que lo arreglen. El firme está destrozado, no hoy vigilancia ninguna de tráfico y aquí cada uno hace lo que le da la gana, por eso hay tantos golpes y accidentes. La calle de al lado (Joaquín Aristero) es de sentido único y pasan en dirección contraria", apunta Desi Fernández, trabajadora de uno de los híper de Santa Apolonia.

"Las aceras son una porquería, no hay limpieza ninguna, está todo lleno de cagadas de perro, los semáforos están mal programados y te tiras un montón de tiempo para cruzar. Desde el hotel (Villalegre) hasta la iglesia no hay ni un paso de peatones y la gente se la juega cruzando. El otro día cogieron a un paisano y no lo mataron de milagro. Lo de las luces es tercermundista, la mitad están apagadas, y no hay vigilancia ninguna", protesta Armando Verdasco.

Para José Manuel Palma, "las inversiones sólo las hacen en el centro de Avilés". Este avilesino considera que Santa Apolonia tendría que transformarse en "una especie de bulevar". "Habría que estrechar un poco la carretera y hacerla más transitable y atractiva para los peatones", apunta. Los viandantes también critican el estado ruinoso que presentan varios edificios en el tramo comprendido entre la calle Ráfaga y José Maribona. "Son un nido de ratas. Deberían obligar a derribarlas", concluye Palma.

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