Los niños reclaman la espuma

Decenas de padres se enfrentan a las inclemencias del tiempo para que sus hijos se cubran de jabón y de alegría en el casco histórico

07.02.2016 | 04:59
Por la izquierda, Laura Estévez, Patricia Otero con Borja García en brazos, e Isaac García con Unai García, ayer, en el Parche.

Fueron siete los cañones que llenaron de espuma las calles que recorrió la vigésima novena edición del Descenso Internacional de Galiana. A las 18.30 horas, dispararon al cielo sus primeras salvas y, a esa misma hora, comenzaron las peticiones impenitentes de los guajes que querían ser los primeros en nadar a pleno pulmón sobre un mar blanco de alegrías. En nada, las calles del casco histórico fueron pompas jabonosas eventuales disueltas por la lluvia helada que cruzó el inicio del acto central de las fiestas del Antroxu.

Las avilesinas Laura Estévez, Patricia Otero e Isaac García se acercaron al Parche ataviados como payasos. También estaban los pequeños Borja y Unai García. Y, además, Claudia Aguirre. Al principio, no estaban seguros de meterse en la celebración de hoz y coz, pero las ganas de jolgorio pueden más que nada.

Los cañones tiraban al cielo y todo fue como un ramo de color blanco, pero no sólo blanco. También azul, rosa y hasta amarillo. El Ayuntamiento facilitó los datos oficiales: 30.000 litros de espuma y 750 litros de espumógeno diluidos en 29.250 litros de agua.

En pasadas ediciones, bajaban de Galiana canoas, skaters o surfistas con ganas de fiesta. La celebración de este año fue contenida. Los únicos que tuvieron permiso para llenarse de espuma fueron los pequeños.

Al poco de los primeros tiros, fueron llegando los artilugios a la plaza de España, donde tenían que ser examinados por los miembros del jurado. Cada uno de los veinte cachivaches iba precedido por un tiro de espuma al aire y, en consecuencia, de los gritos reclamando más y más espuma. Ya pasó el tiempo aquel de los cubos de agua desde las ventanas.

Trajes de pescador, ponchos comprados en bazares en el último minuto contribuyeron a llenar de color ese mar blanco en quedó convertido el centro de la fiesta. La espuma saltaba por los aires, como una caña recién servida. Y eso es lo bueno que tiene el acto central de la fiesta mayor de los carnavales. La espuma es un manto de alegría.

Pero esto no ha hecho más que empezar: la jornada de hoy está reservada para los más pequeños de la casa, la de mañana lunes no, Habrá murgas y también tocará "Mägo de Oz".

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