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Una saga con mucha flor

Las hermanas Leyva Martínez comparten profesión y pasión por las plantas y las flores por herencia familiar

15.02.2016 | 04:09
Marce, Isi y Conchi Leyva Martínez, en la floristería.

Viven rodeadas de fresias, gerberas, astromelias, celosias o rosas pitiminí. Las flores y plantas no tienen misterios para las hermanas Leyva Martínez, tres floristas por herencia familiar y vocación inmersas en el mundo floral desde la juventud. Una dilatada trayectoria profesional y el afán por estar al día en la últimas tendencias han contribuido a situarse año tras año en los primeros puestos de los concursos de escaparates que se convocan en Avilés y Castrillón, donde se ubican los establecimientos de Conchi, Marce e Isi Leyva Martínez, un clan de la flor con origen en Somao (Pravia), lugar de procedencia de la familia. El secreto de tal éxito y la confianza que el público deposita en ellas radica, dicen, en el trabajo, la experiencia, la formación y la ilusión que vierten en su quehacer diario.

Desde sus inicios en un puesto de la plaza de abastos de Piedras Blancas hace 36 años hasta la actualidad, estas tres mujeres han recorrido una larga trayectoria profesional que comenzó en el núcleo familiar, con las enseñanzas que recibieron de sus padres, propietarios de un vivero, y especialmente de la madre, Margarita Martínez, "que nos inculcó el amor por las plantas y de la que aprendimos mucho y seguimos aprendiendo". El siguiente paso en el proceso formativo lo llevaron a cabo en diferentes escuelas de Francia y España y en el reciclaje continuo. "El arte floral requiere una técnica; todo tiene un porqué y ello se aprende en las escuelas ", indica Conchi Leyva, la mayor de las hermanas y propietaria del negocio de la calle Cuba en Avilés.

Sus hermanas, al frente del establecimiento de Piedras Blancas (calle Rey Pelayo), hacen hincapié en la importancia de formarse en centros especializados. "En este sector hay mucha competencia pero poco profesional. Falta formación porque cuesta dinero y se necesita experiencia y rodaje. Hay quien piensa que el trabajo en una floristería es facilísimo; todo lo contrario", añade Marce Leyva para calificar de "muy guapa" la profesión "aunque también es muy sucia; siempre estamos entre tierra y humedad", añade. Las tres coinciden que "tiene que gustar ya que exige horas y horas de dedicación".

De entre la amplia variedad de flores que manejan y que a sus negocios llegan dos veces por semana procedentes de Aalsmeer, en Holanda, Conchi Leyva confiesa sentir predilección por la orquídea. Marce, por su parte, se manifiesta una apasionada de la rosa amarilla, e Isi no duda a la hora de resaltar la belleza del tulipán. Sus preferencias son igualmente dispares a la hora de indicar los arreglos florales que más satisfacción les produce preparar: ramos de novia (Conchi) centros decorativos (Marce) y ramos para regalar (Isi).

Ayer, festividad de San Valentín y día de los enamorados, fue una de las tres jornadas del año con mayor actividad en las floristerías de esta familia, comentan. Las otras dos son: el día de la madre y difuntos. Una singularidad del 14 de febrero es que observan la presencia de clientes masculinos. "El hombre compra en momentos muy señalados: San Valentín y el día de la madre, principalmente. Son agradecidos y se dejan aconsejar", señala Marce Leyva. La presencia de adolescentes en una fiesta como la de ayer también despierta ternura en las tres profesionales pravianas. "Suelen venir a por una rosa para la novia", declara Isi Leyva, que dice disfrutar con la preparación del regalo del joven enamorado.

Al igual que en el vestido y los complementos, la decoración floral se mueve por modas, explican. Las tendencias en estos momentos pasan por las flores silvestres, con los tallos vistos como recién cortados del campo. Para garantizar un aspecto natural, la mayoría de los ramos y centros están protagonizados por variedades de pequeño tamaño que se presentan acompañadas de ramajes verdes e incluso flores aromáticas. "Los ramos de novia, por ejemplo, llevan fresia, celosías, azahar, rosa pitimini o astromelia. De relleno, paniculata", anuncia Isi Leyva.

Las coronas también han ido evolucionando con el paso del tiempo. "Atrás quedan los gladiolos y claveles; ahora la gente prefiere flores exóticas", comentan las hermanas floristas para resaltar el auge de la flor artificial, de plástico, látex o tela. "Están muy bien imitadas. Cada vez nos piden más porque no requieren cuidados", concluyen las tres hermanas, amigas y compañeras de trabajo y profesión para confesar que las flores son el tema principal de la gran mayoría de las conversaciones familiares.

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