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CORVERA

Más de cien años entre madera

José Luis del Valle Cuervo regenta el negocio más antiguo del concejo, que heredó de su padre, José María del Valle

14.03.2016 | 13:36
José Luis del Valle Cuervo, en su empresa.

Hace casi 60 años que José Luis del Valle Cuervo regenta la empresa maderera que lleva su nombre, pero ésta tiene unos cuantos más y la convierte en una de las más antiguas del concejo. "El aserradero lo abrió mi padre, José María del Valle en 1915", señala Del Valle, que demuestra que se atreve con todo: "Si me piden un avión yo lo intentaría hacer, aunque no sé si saldrá", afirma el dueño de la empresa que trabaja madera y sus derivados para construir desde puertas de casa hasta puentes.

"Son muchos años de trabajo, pero uno se forma para soportarlo. Es como un deportista, que entrena para mejorar", comenta. Así dice que se fraguó su carrera al frente de la empresa familiar, atreviéndose con todo: "En mis comienzos construí un puente de flotación sobre una marisma, inspirándome en los barcos del Misisipi, para poder transportar la madera con un camión 3HC, porque de otra manera teníamos que recorrer 3 kilómetros con animales", recuerda Del Valle Cuervo.

El aserradero cerró en los años 90, pero la empresa ya contaba con el almacén en Las Vegas y uno más grande en Los Campos. Tampoco la oficina, ubicada en la avenida del Principado, está donde estaba: "La teníamos en frente, en la casa en la que vivíamos. Aquí -en la actual tienda- teníamos un huerto y yo construí el primer almacén", explicó el dueño de la empresa.

Los comienzos fueron para la empresa de muy variados cometidos. Además del aserradero y de comprar madera, el padre de José Luis del Valle también se dedicaba a la remolacha. "Cargábamos en los apeaderos de Villalegre y Cancienes para llevar la remolacha a la azucarera de Veriña. Cuando yo estaba de vacaciones, con 15 años, me ponía de pinche y ejercía de pesador y clasificador para ver la pureza de la remolacha", recuerda el corverano.

Los años 60, con la llegada de Ensidesa a la comarca, fueron de mucha actividad para él. "Antes no existía Las Vegas", sentencia. "Hemos trabajado para los edificios más caros de Asturias, para el pabellón de exposiciones de Santander, para los puentes de la ría de Colombres, para los viaductos de Nalón. Lo mismo hacemos una puerta que un tablero", explica. De ahí se deduce uno de sus secretos: "El empresario da lo que pide el público, tenemos que adaptarnos a la demanda", afirma.

De ahí que haya detectado que, con la crisis, haya habido otro cambio en su trabajo con la madera: "En los 90 se buscaba madera de más calidad, pero ahora en ese sentido hemos vuelto a los 70. La gente busca la mejor calidad-precio y es entendible. Nosotros contamos con las dos cosas", señaló el dueño de la empresa.

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