La Lleda da para diez piscinas olímpicas al día

"La calidad del agua es de absoluta confianza", señalan los técnicos de la estación de tratamiento de Avilés, que trabaja con 25.000 metros cúbicos cada jornada

23.03.2016 | 04:22
Participantes en la jornada de puertas abiertas de la planta de tratamiento de aguas en La Lleda.

La Estación de Tratamiento de Agua Potable (ETAP) de La Lleda abrió ayer sus puertas a la ciudadanía para mostrar el proceso de tratamiento y distribución del agua desde que su captación hasta que llega a cada hogar. Con las visitas guiadas que se desarrollaron a lo largo de toda la mañana, Aguas de Avilés -sociedad mixta constituida por el Ayuntamiento de Avilés y Asturagua- celebraba el Día Mundial del Agua que se conmemora cada 22 de marzo y que este año tuvo como lema "Agua y empleo".

Cada turno de visitas comenzó ante un esquema explicativo de la ETAP que resume el recorrido que realiza el agua de consumo humano de Avilés, con orígenes en el río Magdalena, el canal del Narcea, el manantial de La Fervencia o Cadasa. En las distintas dependencias de la planta -cámara de mezclas, zona de desbaste, decantación, baterías, pasillo de lavado de filtros...- Elena Losada Durán, técnico de Aguas de Avilés, explicó paso a paso cómo el agua es filtrada y tratada para eliminar la materia orgánica, los microorganismos y otros contaminantes, dejándola apta para su consumo.

"Tratamos 25.000 metros cúbicos al día, cantidad equivalente al agua de diez piscinas olímpicas, para una población de 80.000 habitantes", apuntó Losada, que hizo hincapié en la calidad del líquido que sale de los grifos avilesinos. "Es de absoluta confianza. Está sometida a continuos controles. Todas las semanas cogemos muestras en las distintas zonas de Avilés para analizar. Cada año se realizan más de cien analíticas", manifestó.

El cloro, cuyo olor domina las estancias interiores de la depuradora de La Llera, centró algunas de las preguntas formuladas por los visitantes. Además de explicar que el tratamiento del agua incluye dos procesos de cloración, uno al principio y otro al final, la técnico ofreció un sencillo consejo para eliminar el desagradable sabor que otorga dicho elemento químico gaseoso: "Llenar de agua una botella (mejor si es de cristal) y dejar el tapón abierto para que se evapore".

"Desde que mi hijo trabaja aquí y me explica cómo se trata el agua estoy muy tranquila con la que bebo", señaló María Teresa Cazalla al final del recorrido, que realizó junto a su hijo Sergio Pérez y la novia de éste, Johana Arias.

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