Lo "retro" tiene tirón comercial

Cuarenta y siete expositores participan en la III Feria de Antigüedades, Coleccionismo y Vintage, abierta ayer en el pabellón de La Magdalena

09.04.2016 | 17:22

Planchas de hierro, gramófonos, teléfonos de baquelita, maletas de piel de vacuno, cálices, encajes y puntillas, munición de la segunda Guerra Mundial, butacas de cine de cuero, cubiertos de plata, triciclos de madera... La III Feria de Antigüedades, Coleccionismo y Vintage que ayer por la tarde abrió sus puertas en el pabellón de La Magdalena es un viaje al pasado. En los 47 stands instalados en el recinto ferial, el público puede encontrar piezas para decorar, coleccionar o utilizar en el día a día. "Soy una nostálgica y me encanta rodearme de objetos que me recuerdan la infancia y juventud y éste es el lugar adecuado para encontrar un sinfín de productos", señalaba María José Menéndez mientras observaba una bacinilla y pensaba en voz alta su uso "como macetero, frutero o para guardar collares y pulseras".

A pocos metros de distancia, Julia Rico, de Casa Febrero, en Palencia, fotografiaba algunos de los muebles y objetos de decoración que expone durante el fin de semana: una artesa transformada en mesa, un archivador, o un armario de cocina. "Todo lo que presento es de los años treinta y cuarenta y mis clientes tienen en su mayoría entre 25 y 50 años; buscan piezas diferentes para casa y huyen de los escaparates de la tienda convencional", indica.

José Manuel Gutiérrez es un ejemplo de los jóvenes que escapan "de la decoración fría y uniforme que nos quieren imponer las firmas comerciales. Acabamos de cambiarnos de casa y vengo a buscar ideas para el salón, que está casi vacío", señalaba mientras fijaba la atención en unas sillas que, decía, le gustaría combinar con una mesa de estilo rústico regalo de sus abuelos.

El arte religioso está igualmente presente en el recinto ferial avilesino. Cálices de los siglos XVIII, XIX y XX, sacras, una corona de plata de una Virgen o una custodia de los años veinte pueden contemplarse en el stand de Francisco Piñeiro, del Ferrol. Los coleccionistas y sacerdotes, sobre todo jóvenes, conforman la clientela de este anticuario gallego vinculado al sector por tradición familiar. "Muchas de estas piezas, todas de plata, llegan a mí destrozadas, pero tengo un gran orfebre que las restaura", indica para resaltar que "España es un país muy rico en arte religioso"

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