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"Ninguno le amenazó ni le agredió", dicen los policías procesados por torturas

La supuesta víctima sostiene que los agentes lo detuvieron en Llano Ponte, lo llevaron a Divina Pastora y le hicieron fotos entre amenazas

11.05.2016 | 04:40
Dos de los procesados, ayer, a su llegada a la Audiencia Provincial.

Los cuatro agentes de la Policía Local de Avilés juzgados ayer en la Audiencia Provincial por detener supuestamente de forma ilegal a un corverano en 2014 defendieron su inocencia. "Ninguno le amenazó ni le agredió", coincidieron los imputados, a los que la Fiscalía también atribuye torturas, lesiones y amenazas, delitos por los que solicita para ellos penas de entre dos y ocho años y medio de prisión. La supuesta víctima expuso que los agentes, que están suspendidos de empleo y sueldo, le detuvieron en una parada de autobús de Llano Ponte, lo llevaron en un coche policial a una nave de Divina Pastora, donde le hicieron fotos con el teléfono móvil entre amenazas, y lo dejaron en la Comisaría de la Policía Nacional. "En el coche me iban amenazando. Me decían que me iba a enterar, que me querían pegar un tiro, tirarme en una cuneta (...). En la Comisaría, uno sacó una bala y me dijo que la guardaba para mí", expuso el hombre, que no ha presentado acusación.

Los hechos que ahora se juzgan se remontan a mayo de 2014. La víctima, C. M. S. (exsoldado profesional), había quemado supuestamente la cazadora con un cigarro y hecho proposiciones deshonestas a un hombre de 32 años con una discapacidad psíquica del 65%, hijo de uno de los agentes procesados. Poco días después, el joven (que iba acompañado de su madre) y el corverano coincidieron en la parada de autobús de Llano Ponte. Fue entonces cuando la mujer pidió ayuda policial para identificar al hombre que supuestamente había hecho proposiciones a su hijo ("le ofreció 10 euros para que le chupara la colita") y se acercaron a la zona dos agentes que se encontraban en ese momento en la calle Libertad. Finalmente, fueron cuatro los policías que estuvieron en contacto con el corverano desde su identificación hasta que se le tomó declaración en Comisaría.

Los agentes de la Policía Local procesados (A. M., M. O. M., J. I. M. y J. M. F.) sostienen que se limitaron a identificar al corverano a petición de una mujer, esposa de un compañero, por su intención de interponer una denuncia contra él. Así, sostienen que le pidieron el Documento Nacional de Identidad y, como se negó a entregarlo, (la víctima dijo ayer que sí les había entregado el DNI), lo trasladaron a Comisaría para su correspondiente identificación. En cuanto a la ruta por Divina Pastora, argumentaron que había mucho tráfico en Llano Ponte y optaron por un atajo, y que la parada en cuestión se debió a que uno de los agentes se encontró indispuesto.

En la sesión de ayer prestaron declaración ocho testigos, la mayoría agentes de la Policía Local y Nacional, entre ellos el que tomó declaración a la supuesta víctima, un hombre conocido entre las fuerzas del orden como "El Chino de Cancienes". "Me llamó la atención lo que manifiesta, que había sido trasladado a un polígono abandonado, con amenazas y que le habían hecho fotografías. Estaba muy nervioso", expuso este agente. El corverano fue llamado a declarar de nuevo al día siguiente. Uno de los policías cuestionados señaló a preguntas de uno de los abogados de la defensa que cuando se registraron estos hechos "había tiranteces entre ambos cuerpos".

La vista prosigue hoy con unas declaraciones por videoconferencia (la sala que cuenta con esta tecnología estuvo ayer ocupada con una nueva sesión del "Caso Marea") y con la exposición de conclusiones por parte de la Fiscalía y de las defensas, a cargo de los letrados José Ramón Nistal y Ángel Bernal.

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