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El crimen de Los Telares

El acusado de matar al "Nano" "no se alojó" con su familia gallega

"Pensé que venía a ver a nuestro padre", afirma un primo del asesino confeso de Orense, adonde huyó F. H. C.

25.05.2016 | 04:08
Dos de los acusados, en una imagen de archivo.

"Éramos once, no teníamos sitio en nuestra casa", repitió hasta en tres ocasiones uno de los testigos que comparecieron ayer en Oviedo, en el juicio del crimen de Los Telares, el que aconteció el pasado 24 de julio de 2013, a la altura del número 40 de la avenida avilesina. Entonces fue cuando F. H. C., según su propio testimonio, descargó su pistola Smith & Wesson contra el cuerpo de Francisco Jiménez, El Nano. Después, huyó a Orense. "Llegaron a casa, en Xinzo de Limia, pero acamparon en un recinto ferial que está a uno o dos kilómetros", añadió el mismo testigo, hijo de L. G. C., uno de los tres procesados por la muerte de "El Nano".

"Al principio pensé que venían a ver a mi padre, que se había puesto malo y estaba ingresado en la residencia (médica) de Verín", añadió el mismo testigo. Esta estancia en el hospital fue constatada mediante un certificado médico que presentó en su momento la abogada de la defensa, Ana Boto. "Cuando empecé a ver helicópteros sobrevolando el poblado y también una cámara les pedí explicaciones a mis primos (F. H. C. y M. H. C.). Los respeto como mis mayores: me lo explicaron y me pidieron que no se lo dijera a mi padre", concluyó el testigo.

La tercera sesión del juicio del crimen de Los Telares, celebrada ayer por la mañana en la sala uno de la sección tercera de la Audiencia Provincial, se centró en el testimonio de uno de los primos del principal acusado y, asimismo, en los de dos de sus hermanos. Habían sido llamados a testificar otros familiares del asesino confeso de "El Nano", pero no comparecieron. Según explicó la letrada de F. H. C. "porque habían solicitado protección y no la tuvieron".

"¿Teme represalias?", preguntó el juez Francisco Javier Rodríguez Luengo a uno de los hermanos del asesino confeso. Y el interrogado aseguró que sí. Pese a ello explicó: "Estaba en el baño, en casa. Llegó 'El Nano' , empezó a dar voces. Se cagó en mi madre y también en mi padre. Mi mujer y mis guajes no me dejaron salir del baño. Iba a ir a por él", señaló uno de los dos hermanos de F. H. C. Dijo este testigo que "El Nano" se plantó en su casa -en Ceruyeda- a primera hora de la mañana. Poco antes del mediodía, la víctima moría a tiros después de haber sido atropellado.

La abogada de la defensa le preguntó a su testigo qué significaba "jurar los muertos". La respuesta del testigo fue clara: "Pedía guerra". El testigo añadió: "Escuché a mi mujer decir que su marido no estaba. Y entonces él soltó: 'Os voy a matar a todos'", concluyó el hermano del principal acusado.

Otro hermano -que huyó a Xinzo de Limia, donde fue apresado F. H. C.- aseguró: "Yo tendría que estar sentado allí. Y no mi hermano". Este segundo hermano tenía un pleito en el que habían intermediado "los patriarcas", según Boto."Pero él no cumplía con lo acordado: tenía que estar fuera de Avilés", dijo. Este hermano también participó en la huida del pistolero. "Estuvimos durmiendo en la furgoneta", aseguró. También reconoció que iban cada día a ver a L. G. C., que "estaba pachucho". "Cuando llegó la Policía al poblado gritó: 'Dejadles a todos' Y entregó el arma".

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