28 de mayo de 2016
28.05.2016

El jurado declara culpable del asesinato de Los Telares a Florente Hernández

"Cometí un pecado ante Dios, oré por los hijos del Nano", señala entre lágrimas el procesado al finalizar el juicio

28.05.2016 | 06:10
Florente Hernández, en la primera jornada del juicio del crimen de Los Telares.

Los nueve miembros del jurado del juicio abierto por el crimen de Los Telares declararon ayer a Florente Hernández Camacho culpable del asesinato de Francisco Jiménez, "El Nano". Esta muerte se produjo poco antes del mediodía del día 24 de julio de 2013, a la altura del número 40 de la avenida de Los Telares. El mismo jurado determinó también que L. G. C. es "no culpable" del delito de encubrimiento que le imputaban tanto el Ministerio Fiscal como la acusación particular, representada por el abogado Ignacio Hernando. El veredicto se hizo público apenas cinco horas después de la última sesión del juicio, que había concluido poco después del mediodía.

La Fiscalía rebajó su petición de pena a 17 años de cárcel. La acusación particular también la rebajó: a 17,5. La defensa, por su parte, pide cinco años. Y es que le jurado reconoció también en su veredicto que concurren dos atenuantes: la confesión inmediata de Florente Hernández (entregó el arma a la Policía Nacional de manera voluntaria) y la dilación indebida del proceso (la defensa señaló en este sentido que se hizo con copia de las transcripciones de las llamadas telefónicas intervenidas con un año de retraso y, asimismo, que el señalamiento del juicio se pospuso dos meses "porque la fiscal se empeñó en que realizáramos una prueba de ADN para que quedara claro que Florente Hernández. y M. F. C. son hermanos, ya que la divergencia en el primer apellido se debe a un error administrativo, que eso lo dice la Policía en el principio de la instrucción", apuntó la abogada.

Previamente, la acusación particular presentó su alegato final. Hernando aseguró que el culpable de asesinato "actuó con perversidad" contra el "Nano". De hecho, los peritos forenses determinaron que le pegó 10 tiros: uno en el brazo, uno en el abdomen, dos en el tórax y los otros seis en la cabeza. Tras Hernando, tomó la palabra la defensa. Ana Boto insistió en enarbolar la ley gitana para explicar el motivo de la huida de Florente Hernández y de su familia a Xinzo de Limia, pero advirtió "que no se había probado que L. G. C. hubiera protegido a su familia". De hecho los policías no supieron especificar si la familia de Hernández estaba en casa de L. G. C., en el campo de la feria de Xinzo de Limia o en un poblado cercano. Florente Hernández fue detenido delante de la casa de L.G. C. y, precisamente entonces, entregó su arma, tal y como había declarado el hijo de L.G. C. "Nunca lo vi en casa. Lo juro ante Dios y la palabra de un gitano es firme", aseguró L. G. C. cuando tomó la palabra en el último minuto del juicio.

Poco antes, el magistrado presidente de la sección tercera de la Audiencia Provincial de Asturias, Javier Rodríguez Luengos, se dirigió directamente al entonces acusado de asesinato. Le explicó que el proceso abierto había terminado, pero que antes de que el jurado se retirase a deliberar "podía decir todo aquello que no había dicho a este jurado". Hernández dejó su cazadora sobre el banquillo, tomó el micrófono y comenzó su pequeño discurso: "Todo esto es nuevo para mí, este juicio, todo esto me asusta bastante. No tuve oportunidad de pedir perdón: a la sala, pero también a la familia del 'Nano'".

Y ahí rompió a llorar. "Me casé a los 14 años, a los 15 vi morir a mi padre, a la los 16 ya era padre. Fui hombre muy pronto. Y lo único que he hecho ha sido luchar por mis hijos", aseguró. Tiene cinco, uno de ellos ingresado en Gijón y al que no ve "desde hace tres años" (los que lleva en prisión preventiva como autor del la muerte de Francisco Jiménez "Nano"). "Esto son errores que cometes, fue una cosa de locura", aseguró. "¿Cómo puedo reparar lo que hice? Hablé con la familia y le entregamos al hijo del 'Nano' lo que pudimos (algo menos de 5.000 euros, cuando la acusación particular reclama 150.000 como responsabilidad civil)". Florente Hernández también aprovechó el turno de la última palabra para declarar: "Sé que cometí un pecado ante Dios. Oré por sus hijos. Sé que Dios me ha perdonado".

La lágrimas de Hernández fueron el punto y final de un juicio que comenzó el pasado jueves y que se ha extendido a lo largo de toda esta semana en dos salas distintas de la Audiencia Provincial.

La abogada defensora, Ana Boto, respaldaba la petición de homicidio (matar a alguien) contra Hernández, pero esta idea no fue estimada por el jurado pese al empeño que la letrada puso en explicar su posición. "La fiscal dedicó tres cuartos de hora a explicar que el acusado tenía intención de matar. No hacía falta: lo admitimos desde el primer momento", señaló Boto. E insistió en el relato que había presentado durante la primera jornada del juicio, es decir, en que F. H. C. mató al "Nano" llamado por "la legítima defensa". Aseguró que la víctima había amenazado a uno de sus hijos pequeños y que le había mostrado a él mismo una pistola (en el lugar del crimen). Sin embargo, no se encontró ninguna arma en posesión del "Nano" durante la investigación posterior. Esta posición no prosperó. Tampoco prosperaron las peticiones de alevosía y ensañamiento (las dos, por parte de la acusación particular y la primera únicamente, por parte de la Fiscalía).

Lo que queda ahora es que el juez Javier Rodríguez Luengos dé forma a lo que ha determinado el jurado en unas pocas horas de reunión deliberativa. Ignacio Hernando explicó que esperará la sentencia. "La estudiaremos y sólo entonces determinaremos si la impugnamos", comentó. El crimen de Los Telares causó alarma en el verano de 2013 en concejo de Avilés.

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