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El luthier avilesino que toca el éxito

José Luis Vigil vende guitarras por todo el mundo desde su taller de Granada

30.05.2016 | 11:34
El luthier avilesino que toca el éxito

"Mi objetivo es construir un instrumento que permita al músico expresarse con la mayor libertad posible. Para ello, busco un abanico tímbrico amplio con el mínimo cambio en la pulsación y un sonido redondo. Busco también una ejecución cómoda y ergonómica, potencia y proyección, pero nunca condicionando la calidad del sonido". Con estas palabras describe su trabajo el guitarrero José Luis Vigil Piñera, un avilesino de 36 años licenciado en Económicas por la Universidad de Oviedo que en el año 2007 orientó su carrera profesional hacia la construcción de guitarras. Aquella idea fraguada en Granada es hoy una empresa con importante proyección internacional. Las guitarras de Vigil ya suenan en Alemania, Estados unidos, Japón, China, México o Dinamarca.

"Fui a Granada a visitar a unos conocidos y allí conocí a un guitarrero. Me di cuenta de que podía dedicarme a la construcción de guitarras, pero el comienzo no fue fácil. Entonces vivíamos en un pueblo granadino y, aunque me compré todos los manuales posibles para aprender por mi cuenta, no avanzaba. ¡Era como aprender un idioma con solo un diccionario!", explica el avilesino amante de la música e hijo de José Luis Vigil, uno de los integrantes de la banda "The Students" y responsable de la empresa Joluvi. Su afición a la música, no obstante, no fue suficiente para empezar. "Aunque me gusta la música nunca estudié ningún instrumento, ni se me había pasado por la cabeza. En 2012, empecé a visitar al guitarrero maestro de maestros, entablé amistad con él y me ayudó en esta aventura", confiesa este joven que se deshace en elogios cuando habla de su mentor, Antonio Marín Montero.

Las lecciones de este afamado guitarrero que ha construido instrumentos para los más prestigiosos concertistas y profesores tanto del mundo clásico como del flamenco le dieron a Vigil el empujón necesario para lanzarse al mundo empresarial.

"Aprendí cosas que no están en los libros que pasan de maestro a alumno generación tras generación", dice Vigil. A su juicio, el secreto de una buena guitarra está, entre otras cosas, en la madera que se utiliza para su construcción. Para la tapa, pino abeto alemán o cedro canadiense; para fondo y aros, palosanto de India; para el mango, cedro de Brasil; para el diapasón, ébano; para la roseta, palosanto y arce... "Suelo ir a aserraderos a comprar directamente", manifiesta. Vigil es un guitarrero meticuloso hasta el extremo.

José Luis Vigil trabaja por un lado con clientes finales que le encargan directamente el instrumento. A estos les construye guitarras "a la carta". "Adapto las guitarras a sus necesidades", puntualiza. Y, por otra parte, con distribuidores que quieren instrumentos universales. "En este caso yo hago la guitarra que sé que mejor puedo hacer", dice. Vigil tiene distribuidores estables en España, Alemania, Estados Unidos, Japón y China. Las críticas avalan su trabajo: "Vigil forma parte de la nueva generación de luthiers que en poco tiempo van a consolidarse y hacerse un espacio propio entre los guitarreros de nuestro país", escriben en "Guitarras de luthier".

El sueño de este avilesino asentado en el barrio de Albaicín es envejecer construyendo guitarras en su taller. Otro sueño es que alguno de sus tres hijos –una niña de nueve años, un niño de año y medio y otro que está en camino– hereden un oficio que le pilló de sorpresa a muchos kilómetros de casa y que hoy es su pasión.

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