La magia del barro

"Llena mucho", dicen los alumnos de la Escuela de Cerámica tras acabar el curso con una exhibición de la técnica del rakú

24.06.2016 | 03:58

"Cada cocción es una incógnita, siempre salen piezas diferentes, con otros matices, tonalidades...", reconocía ayer Manuel Vidal en la Factoría Cultural. Él es uno de los alumnos veteranos de la Escuela de Cerámica, que ayer cerraba el curso con una fiesta en torno al fuego, como el que despedía las piezas de grés cocidas con la técnica del rakú. Por el peculiar horno pasaron más de 150 unidades hechas por alumnos y profesores con material refractario y luego pintadas con colores especiales para esta técnica a base de nitrato de plata y cobre. Un trabajo en el que participaron en un clima de compañerismo alumnos y profesores. El resultado final es una obra de barro negro con reflejos metálicos. "Me gusta experimentar y la cerámica es una salida muy buena porque llena mucho. Siempre se saca algo positivo, aunque el experimento no haya salido bien", añadió Vidal.

Anabel Barrio, directora de la Factoría Cultural, hizo un balance muy positivo del curso que ayer concluía: "El alumnado cada vez crece más y los que vienen luego no quieren marchar". Y tanto es así que ayer la Escuela de Cerámica reconoció a dos alumnos que llevan más de veinte años en el centro: José Benito Montero y Francisco Javier Tellado. Ellos recibieron un diploma acreditativo junto a otras 73 personas que a lo largo del año han participado en algunos de los cursos ofertados en el centro municipal.

La Escuela de Cerámica cuenta en estos momentos con una matrícula de unos 120 niños, que cursan cerámica, pintura o grabado, y 75 adultos en cerámica. Además, hay otros tres grupos de cursos formativos con 45 personas inscritas. En septiembre, habrá más.

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