Juan Antonio Corbalán: "Un deportista estrella no puede separar los pies del suelo"

El legendario baloncestista reivindica la compatibilidad de la práctica de élite con no ser "prisioneros de su popularidad"

26.06.2016 | 14:05

"Un deportista estrella, un mito, no puede separar los pies del suelo; antes de ser personas superexclusivas, antes de ser vips, han sido niños, han sido personas normales. Y esto es lo que tienen que seguir siendo". El que habla es el doctor Juan Antonio Corbalán, que antes de ser doctor fue el base más importante del baloncesto español de los años ochenta. Él y otro médico, Jesús Bernardo, participaron ayer en una mesa redonda sobre nutrición deportiva que acogió el Centro Niemeyer a instancias del Centro de Información Cerveza y Salud y de la Cofradía del Colesterol.

Corbalán -medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles- se centró en su charla en la compatibilidad del rendimiento deportivo y la vida ordenada. "Cuando ganas un trofeo puedes disfrutarlo de una manera extensa, una noche entera, pero eres un profesional y, después del triunfo viene la vida normal. Y es precisa una estabilidad psicológica de primera", apuntó el médico, que actualmente dirige el Instituto de Rehabilitación Funcional y Ciencias Aplicadas de La Salle. "Lo que tenemos que cuidar es el punto que separa que uno sea un deportista normal o anormal, lo que ahora se llama vip", apostilló la leyenda madridista y compañero de estrellas tan singulares como Epi, Fernando Martín o Chicho Sibilio. "La vida normal y la práctica del deporte de élite es absolutamente compatible. Si tú no sales nunca, si tú no compartes la gente, los espacios naturales, si te ocultas, serás noticia", apostilló Corbalán. "Muchos de estos mitos son creados por los medios de comunicación y, cuando dejan de valer como elemento vendible, lo tiran y cogen a otro", añadió.

El jugador de baloncesto fue una celebridad en los años ochenta y contribuyó a hacer grande un deporte que hasta su llegada no era cosa de exquisitos. "Todo el mundo puede tener referentes, pero yo quisiera ser alguien normal y no un prisionero de su popularidad", apuntó. "Me gusta la gente que sabe llevar lo extraordinario con normalidad", apostilló.

Lo extraordinario del deporte español vino después de Corbalán y de su generación. Su medalla de plata en Los Ángeles fue, durante un tiempo, el cielo de los logros deportivos, tan habituales en el momento presente. "España quedó eliminada en el Mundial 82, nosotros, en el mundial celebrado en Colombia, el mismo año, quedamos cuartos", reivindicó. "Todo esto tiene una explicación: hasta el 92, España pasó de ser un país inexistente, cerrado, a una nación importante. A partir de entonces el deporte de más o menos calidad se fue normalizando, pero ya veníamos comiendo bien desde hacía tiempo".

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