26 de julio de 2016
26.07.2016
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Melca aplaza su disolución hasta septiembre

El fundador del grupo pone en duda la propiedad de las participaciones de su mujer y dos de sus hijos durante un tenso encuentro - Elena y Daniel García califican de "kafkiana" la situación vivida en la quinta de Pedregal, tras anularse la junta de accionistas

26.07.2016 | 09:33

La Junta General de Accionistas del Grupo Melca prevista para ayer a media tarde, finalmente, no se celebró. "Hemos vivido una situación kafkiana, don Luis Miguel García Arias ha negado la propiedad de las participaciones de mis representados", declaró José María Muñoz, abogado de Isabel Becerril (esposa de García Arias) y Elena y Daniel García (dos de sus hijos), propietarios, de manera conjunta, de casi el 54 por ciento de la compañía Cartera de Inversiones Melca, la matriz de once sociedades más impulsadas por el industrial lucense a comienzos de 1970. El resto de la propiedad pertenece al propio fundador y a su otro hijo, Miguel García, (que asumió la dirección eventual del Grupo tras el derrocamiento de su padre el 6 de mayo). Da empleo a 150 personas. Los cinco, como adelantó LA NUEVA ESPAÑA, estaban citados ayer en la casa Pedregal para nombrar un nuevo administrador de la sociedad o, en su defecto, disolver la corporación. Para protestar ante esta posibilidad, una veintena de trabajadores de alguna de las empresas del industrial se concentraron delante de la verja de acceso al palacete, que es la sede social del conglomerado.

La representación de García Arias explicó, a través de un comunicado, que "la Junta no se celebró por razones formales y, en consecuencia, no se ha llegado a discutir la propuesta de disolución marcada en el orden del día". El abogado José María Muñoz y Elena y Daniel García se presentaron ayer en la verja de la casa de Pedregal pasadas las 16.30 horas. La seguridad del palacete, sin embargo, les impidió el paso: la cita era media hora después. Entonces fue cuando acudieron a la casa Miguel García y José Luis García Arias. Traspasaron la puerta y, tras ellos, los guardias de seguridad, que les pidieron sus respectivos carnés de identidad. Así fue como cruzaron el jardín para acceder a la casa. En último lugar, llegó el notario que tenía que dar fe de las decisiones de la Junta de Accionistas.

Según ha podido saber este periódico, el inicio de la asamblea de propietarios se retrasó unos minutos mientras se presentaban los distintos poderes de cada una de las partes (entre ellos el de Isabel Becerril, la esposa de García Arias, que ayer no acudió a la cita). En este punto fue cuando, según Muñoz, Miguel García puso en duda que la representación porcentual que se arrogan sus hermanos y su madre fuera la que en verdad declaran. No hubo acuerdo entre las partes, con lo que el notario y el apoderado eventual dieron por no celebrada la junta general. "La sociedad sigue viva y su actividad continúa con normalidad", señaló la parte de García Arias y de Miguel García.

Lo que se avecina es que las partes implicadas ahora tienen que convocar una nueva Junta de Accionistas (y según los plazos legales esto no será antes de septiembre). Esta asamblea presumiblemente tendrá el mismo orden del día (nombrar administrador y, si no hay acuerdo, disolver). Aunque se presenta una posibilidad intermedia: que alguno de los socios pida nombrar un administrador judicial. El conglomerado estaría así a órdenes de un juez hasta que los socios se pongan de acuerdo. Esta petición puede ir un paso más allá: que en lugar de pedir un administrador, se pida un liquidador judicial para finiquitar el grupo, dueño del hotel Silken de Avilés y del Hospital de Luarca, entre otras propiedades.

Manuel Pérez Uría, del sindicato Comisiones Obreras, se reunió ayer por la mañana con Elena y Daniel García con el fin de recibir explicaciones sobre lo que está sucediendo desde el pasado 6 de mayo en el grupo empresarial. "Aseguran que quieren potenciar el Grupo, que no están de acuerdo con algunas decisiones que tomó García Arias últimamente. Les comenté que nosotros defendemos la continuidad de los puestos de trabajo, más si cabe en un grupo rentable. Les dije que si se ponen en peligro los empleos nos tendrían enfrente, nos movilizaríamos", advirtió. Los trabajadores de la corporación concentrados en la puerta de la casa Pedregal respiraron tranquilos por el momento. Los socios de Melca aplazan una decisión que repercutirá claramente sobre la plantilla.

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