25 de agosto de 2016
25.08.2016
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CURSOS DE LA GRANDA

Jesús Sanz: "Los mártires son nuestra memoria y no buscan ganar guerras perdidas"

El arzobispo de Oviedo exalta a los próximos beatos asturianos, partidarios de la "única revolución creíble: el amor"

25.08.2016 | 08:45
El párroco, José Antonio Montoto, acompaña al arzobispo Jesús Sanz al atril en el que ofreció su charla en la iglesia nueva de Sabugo.

"Los mártires son nuestra memoria histórica y no buscan ganar guerras perdidas ni abrir heridas ya cerradas". Así se manifestó el Arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz, que ayer, por algo más de una hora, llevó a la iglesia nueva de Sabugo el curso sobre mártires y víctimas en el siglo XX organizado por La Granda. Sanz dictó una conferencia muy aplaudida en la que sintetizó las hagiografías de los mártires seminaristas asturianos y las de Nembra y explicó la diferencia que existen entre estos y los que "sucumben por el odio ante la raza, la ideología y la cultura". Para Sanz, los mártires "murieron dejándose morir" y, los asturianos en concreto, participando de "la única revolución creíble: la del amor".

Este sustantivo -"revolución"- fue muy importante en la disertación que defendió Sanz. Y es que, según dijo, aquellos seminaristas asturianos murieron víctimas de "mineros revolucionarios", recalcó. "Los mártires murieron perdonando a quienes les mataron. Esto no lo entienden los que no siguen nuestras sendas", apuntó el jerarca católico.

Los mártires seminaristas son nueve y murieron en el año 1934 (6) y en 1936 y 1937 (3). Los primeros cayeron el 7 de octubre de 1934: se habían encerrado en el sótano de un edificio próximo a la calle de San Melchor, en Oviedo. Fueron conducidos por la calle del Padre Suárez, y a la altura de la entrada de los autobuses del Carbonero fueron abatidos a tiros y rematados con armas y golpes. "¿Por qué lo hicieron?", se preguntó el Arzobispo. La explicación que dio fue que fueron víctimas "del odio que nace de la ignorancia".

Los ejecutores aseguran que los seis jóvenes habían tirado contra los revolucionarios desde el seminario que estaba entonces en el monasterio de Santo Domingo. "Pero no se encontraron armas: los testimonios del momento niegan que disparasen", aseguró el Arzobispo. Los otros tres fueron asesinados en plena guerra, en una Asturias, dijo Sanz, "donde reinaba un odio pertinaz a todo lo religioso". La Guerra Civil concluyó en Asturias en octubre de 1937. Las tornas cambiaron a partir de entonces.

Sanz también explicó las muertes de los mártires de Nembra: "En este caso se ve un florilegio de todo lo que tenga que ver con el cristianismo", apuntó. Asesinaron salvajemente a un cura y a varios adoradores nocturnos. Estos serán elevados a los altares este próximo otoño en una ceremonia que se celebrará en Oviedo. Las víctimas de las razzias en la cuenca allerana serán nuevos beatos, que son adorados por los cristianos dentro de su archidiócesis. Sanz explicó que los mártires asturianos siguieron las enseñanzas de Jesucristo.

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