01 de octubre de 2016
01.10.2016
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Los celos son inevitables

"En las inseguridades de pareja, no es bueno no contener las emociones para estallar más tarde", aconseja el sexólogo Silberio Sáez

01.10.2016 | 04:59
Público en la conferencia de Silberio Sáez (a la derecha), en la Casa de Cultura de Avilés.

Hombres y mujeres no pueden librarse de los celos. Con esa tesis trabaja el sexólogo aragonés Silberio Sáez, que ayer ofreció una charla ante más de doscientos alumnos de instituto enmarcada en las jornadas sobre sexualidad promovidas por el centro de atención sexual de Avilés, conocido como Casa. Sáez planteó a los jóvenes sentarse en lo que denominó "un simulador de pareja" para analizar varias situaciones con los celos como protagonistas. El experto destacó que la "imaginación sobre qué estará haciendo la otra persona es el peor activador de los celos".

Fue comprensivo con sensaciones agresivas ante estas situaciones, aunque recomendó no ejecutar esa violencia. Para ello, "es necesario depositar la confianza en la otra persona", como apuntó una alumna, y señaló la importancia de cuidar la autoestima para canalizar mejor las emociones ante este tipo de situaciones. "Con una baja autoestima e inseguridad es más normal 'ver enemigos' y, por lo tanto tener celos", destacó Sáez, que incidió también en que los "malos precedentes" en relaciones anteriores condicionan los celos posteriores. Ante esas situaciones, planteó un remedio, lo que denominó "vacunas de celos", como por ejemplo, evitar contener las emociones ante ciertas dudas de la pareja para "luego explotar", entre otras.

Tras la charla, que acabó con aplausos y risas de los asistentes, un grupo de cinco jóvenes participantes en el programa municipal "Diversex" expresaron abiertamente su sexualidad no heterosexual en un cortometraje. "Tuve miedo, agobios, vergüenza". Ese es el testimonio de algunas de esas jóvenes de entre 17 y 19 años. Las chicas relatan cómo "se dieron cuenta" de que no eran heterosexuales a edades tempranas, hacia los doce o trece años, cuando sus compañeras de clase comenzaban a gustarles los chicos y a ellas no. "Pensé que era menos madura, pero tiempo después pensé: me gustan las chicas", dijo una de las participantes en el corto. Ahora, se sienten más libres y así lo expresan. Por suerte, cuentan algunas, tuvieron apoyos en su casa y en sus amistades para poder expresar abiertamente su lesbianismo o sus deseos sexuales ajenos a lo "heteronormativo". El colectivo ha conseguido que "Diversex" sea un espacio de debate en el que expresarse sin miedos y no solo sobre sexualidad.

"Por lo general, la gente respeta, salvo algún gilipollas", expresó una de las miembros del programa de Casa que ya ha perdido la vergüenza a ser ella misma. "Vaya valientes que son esas chicas", expresó una joven a la puerta del salón de actos de la Casa de Cultura, momentos antes de volver a su asiento.

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