12 de noviembre de 2016
12.11.2016
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El viejo ajuar de Luanco, entre arcas y sábanas

"El mayor número de sillas pertenecía a la nobleza y a la incipiente burguesía, como los Miranda y los Caunedo", relata Ignacio Pando

12.11.2016 | 04:35
Ignacio Pando García-Pumarino, durante la charla que ofreció ayer en el Valey.

Ignacio Pando García-Pumarino se ha pasado no pocos días analizando los inventarios testamentarios y las escrituras de dotales del siglo XIX en Gozón. Ha elaborado un trabajo de unos cuatrocientos folios que resumen cómo eran los ajuares del concejo. Pando, que participó ayer en unas jornadas en el Valey de Piedras Blancas organizadas por el Club Cultura de Llaranes, quiso centrarse en los ajuares de Luanco, "similares a los del resto del concejo".

El historiador dividió los tipos de ajuar en bloques. El primer grupo se centra en lo que denominó la ropa de casa. "Entregaban sayas, calzones, camisetas, capas, capotes, zamarras,... y de varios tipos de tejidos: paños, paños de Segovia, tupido, seda,...", enumeró Pando, que ha elaborado un diccionario de ochenta voces en el que incluye algún que otro localismo que el investigador aún no ha sido capaz de descifrar de qué tipo se trataba. Este es el caso de un tipo de tela de nombre "melquín". En la investigación de Pando, ha registrado 605 sábanas que sufrieron una evolución no solo en los tejidos sino también en los tamaños. "Llega a haber incluso sábanas de cáñamo", explicó Pando, que se detiene para referirse a la madre de los ajuares, la vajilla. "Las vajillas eran también de todo tipo: de barro, de madera y comienzan a aparecer elementos de vidrio y cristal, más higiénicos", señaló el investigador luanquín, que hizo especial hincapié en las arcas y arcones que se solían aportar como parte del ajuar hace dos siglos. Es más, en la investigación de Pando figuran más de trescientos arcones como uno de los principales muebles de la época.

"Las arcas se empleaban para contener la cosecha, entre otros usos. A la hora de hablar de muebles una pieza fundamental para entender la sociedad de la época eran las sillas", destacó el investigador gozoniego, que contabilizó 1.005 sillas que, "ofrecen datos interesantes y lecturas, es decir, el mayor número de sillas pertenecían a la nobleza o a la incipiente burguesía", explicó. Es entonces cuando surgen nombres de familias como las de Miranda, Caunedo y González-Villar. Ignacio Pando lamenta no haber podido consultar toda la documentación relativa a las "grandes familias" del municipio porque los documentos en los que figura los ajuares no están localizados en el concejo. Ese el caso de los Menéndez de la Pola.

Las jornadas continuarán hoy con una visita al monasterio de La Merced y al castillo de Gauzón. El lunes, el investigador José Manuel Feito impartirá una conferencia sobre la cerámica negra de Miranda para dar paso el viernes a un análisis de Rafael Rodríguez sobre la toponimia de Corvera. La siguiente semana le tocará el turno a Paula Bartolomé, que hablará sobre la iglesia de San Jorge de Sargos en La Peral (Illas) y la cronista de Avilés, Josefa Sanz, que dará un repaso a la idiosincrasia de Carreño.

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