04 de agosto de 2017
04.08.2017
XXXIX Cursos de La Granda

Los economistas instan a las industrias a ser el motor de la innovación tecnológica

"Nuevos productos o mejores sistemas productivos son imposibles de desarrollar sin empresas de por medio", asegura el catedrático José Molero

04.08.2017 | 10:43
El profesor José Molero, ayer, en La Granda.

"Sólo se puede hablar de innovación cuando hay empresas por medio. La innovación es una cosa muy sencilla: nuevos productos o nuevos procesos productivos. Eso, sin empresas, es metafísicamente imposible". Quien así habló ayer fue José Molero, que es catedrático de Economía Aplicada en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la Universidad Complutense y el responsable de cerrar ayer el curso que La Granda dedicó a la formación profesional y al futuro de la industria. Molero, de este modo, rechazó que la innovación pueda ser materia tutorizada por el Estado: "Claro que es importante su rol, pero solo para conformar el sistema. Sin empresas es imposible. Si no se pone a la empresa en el centro, no se consigue absolutamente nada".

Molero defendió sobremanera la necesidad de la innovación tecnológica en los procesos industriales más que en otros sectores de la economía. "Más si cabe en Asturias, donde no se puede no hablar de industria", señaló el catedrático madrileño, que también dirige el Programa Internacional para la Innovación y el Desarrollo Tecnológico y el Grupo de Investigación en Economía y Política de la Innovación del Instituto Complutense de Estudios Internacionales. "La industria es la que más innovación consume y la que, a la vez, más irradia", destacó el experto convocado en el chalé de La Granda. Puso como ejemplo el trabajo desarrollado por el Grupo Daniel Alonso. "Es un ejemplo tan bonito que es una lástima que no haya más. Ojalá tuviéramos en Asturias 200 empresas como la de Alonso, que son las que llamamos tractoras. No sólo innovan ellas, si no que hacen que innoven todas las que trabajan con ellas", aseguró.

La postura de Molero difiere de la que defienden, por ejemplo, los sindicatos principales, que apuestan por un compromiso real del Estado con la transformación de los productos industriales. El empresario Antonio Sabino también participó en el momento del debate y puso sobre la mesa una realidad de la historia económica asturiana: "En Asturias no supimos ir más allá de los productos primarios". ¿Qué se hace ante esta situación? "Siempre se ha hecho innovación tecnológica en España, aunque no toda la que se precisa. Si fuera ministro de turno ponderaría las maravillas de la innovación. Y, en parte, diría una verdad", señaló el catedrático. O sea, que se apoya a la innovación, pero con pocas ganas.

El experto admitió que "en los presupuestos españoles, hasta 2009, fueron creciendo las partidas dedicadas a la innovación y, a partir de ahí, se pegaron un estacazo tremendo. Es verdad también que cuando uno mira los datos de las empresas descubre que también cayeron sus inversiones en innovación. O sea, no sólo cayó el gasto público, si no también el de las empresas. Estos últimos por una razón muy obvia: la crisis afectó enormente a las empresas españolas, que no son pymes -ojalá lo fueran-, son microempresas. Entonces es entendible que con esa situación algunas empresas decidieran no ir por el camino de la innovación".

Molero también analizó la utilidad de los parques tecnológicos en España. "Todo esto es un batiburrillo de palabras. Lo que hay que evitar -y hay mucho en toda España- es que los parques se limiten a gestionar el suelo en el que se desarrollan", aseguró. "No menciono ninguno en particular, porque no merece la pena señalarlos", añadió.

"No queremos parques que gestionen suelo para que se localicen empresas", aseguró el catedrático madrileño. "Lo que sí que creo que tienen un rol perfecto en relación con la innovación es lo que hemos llamado parques científicotecnológicos, que son lugares donde se prima la transferencia de la tecnología entre el mundo de la empresa y el mundo de la investigación. Aquí no sólo gestionamos el suelo, gestionamos el conocimiento", destacó el economista de la Universidad Complutense. "Todo es util: los parques tecnológicos y los científicotecnológicos. En España no nos sobra nada, pero apostaría por algo más que distribuir suelo.

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