18 de agosto de 2017
18.08.2017

Asturias participa en el plan europeo que aborda la fragilidad en el colectivo de mayores

La doctora Inés García reclama un nuevo enfoque, "totalmente diferente del actual", para prevenir la discapacidad

18.08.2017 | 04:18
La doctora Inés García, ayer, en la residencia de La Granda.

Asturias es una de las comunidades incluida en el plan que lidera España a nivel europeo para abordar la fragilidad de las personas mayores y meterla de lleno en la agenda política. Una de las responsables de este trabajo es la doctora Inés García, actualmente profesora en la Escuela Andaluza de Salud Pública y una luchadora en colocar el envejecimiento en el primer plano de la acción política. Ayer estuvo en La Granda y defendió la necesidad de abordar fragilidad y envejecimiento de forma distinta a como se viene haciendo hasta ahora.

El primer reto, indicó, es definir fragilidad, ya que hay distintas formas de entenderla. Y junto a esto, medirla y poder prevenirla. "Afortunadamente, sabemos que la fragilidad puede prevenirse actuando de determinada manera y en determinados momentos, con consecuencias muy positivas. Se puede prevenir el deterioro de las personas actuando sobre nutrición, ejercicio, prevención de caídas...", explicó García.

Los primeros datos que están sobre la mesa es que, por encima de los 65 años, la fragilidad afecta a un 10 por ciento de la población. "Es un dato suficientemente de peso". Además ,afecta el doble a las mujeres que a los hombres y tiene más incidencia entre personas de nivel socioeconómico y educativo bajo. Cada vez demanda más asistencia sanitaria y cuidados sociales. También las consecuencias son importantes: "Disminuye el nivel de vida activa y saludable, conlleva riesgos, estancias habituales en el hospital, cuidados de larga duración, pero la fragilidad puede prevenirse y tratarse".

Entre las acciones que se pueden poner en marcha figura la de sensibilizar y educar, tanto a los profesionales sanitarios como a políticos y a la sociedad en general. "Tenemos que ir creando la conciencia social de que existe un problema que no estamos abordando suficientemente bien". Y luego a nivel clínico las intervenciones tienen que ver con prevención, valoración, tratamiento adecuado, con la gestión coordinada de los distintos sistemas: sanitario, transporte, vivienda, medio ambiente... "Por último, que lo resumiría todo, necesitamos un nuevo enfoque para prevenir la discapacidad. Un enfoque totalmente diferente de como se está actuando ahora", advirtió Inés García.

Hace muy poco que la Unión Europea comenzó a preocuparse de la fragilidad. Fue, concretamente, en 2012, fecha de la que data el primer informe. Y ahora los estados miembros han dado el visto bueno a poner en marcha el proyecto "Advantage", que lidera España y que tiene un presupuesto final de unos 6 millones de euros. El objetivo es "construir una forma de entender la fragilidad en la Unión Europea, para que podamos abordarlo de forma común y promover los cambios que sean realmente importantes, que sean sostenibles en la organización de los sistemas sociales y sanitarios".

El proyecto acaba de echar a andar, y su estrategia es buscar la participación activa de todas las partes implicadas, así como rentabilizar al máximo los recursos y recopilar evidencias de fragilidad y acciones que funcionan. En un segundo paso será fundamental "sensibilizar sobre el tema, difundir los resultados y apoyarse en ayuda externa".

El deseo de los impulsores de este proyecto es que repercuta en una organización diferente de los servicios sanitarios y sociales. "Queremos contribuir a dar una respuesta mucho más sostenible y efectiva a las necesidades de las personas mayores. Y reducir la ineficacia de la prestación de cuidados", concluyó García.

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